El alma va tomando los distintos elementos de todo lo que existe en el cosmos. Así lo afirmó hace 26 siglos el filósofo y matemático griego Pitágoras, quien al pregonar que “el hombre es la medida de todas las cosas” pretendió decir que éstas son como a cada uno le parecen. Su reflexión se traduce en que nada es rotundamente bueno o malo, verdadero o falso y, por tanto, cada persona es su propia autoridad, en última instancia.



