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Yo quiero a Norma Andrade viva


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07/02/2012

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‘Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala,

es el silencio de la gente buena’.

Mahatma Gandhi

 

En mi historia personal se encuentra, en un capítulo que merece mención aparte, un número interesante de mudanzas. Hubo un tiempo, incluso, que consideré buena opción que mi madre se anunciara en los periódicos como experta en el tema, bajo el lema: ‘aprenda a administrar tiempo y espacios para que su mudanza sea un éxito’. Cada mudanza traía aparejadas sensaciones diferentes, retos personales y familiares; sin embargo, el denominador común era la voluntad. Viajar de ciudad en ciudad siempre fue decisión propia, acto motivado por nuestros deseos y sueños familiares y/o personales. Y a pesar de ello, un aire de nostalgia me invadía cuando tenía frente a mí cajas llenas de ropa, zapatos y libros, y estantes vacíos que demandaban ser llenados.

 

Al hacer un recuento de estas experiencias personales, me pregunto: ¿qué habría sentido si cada cambio de domicilio viniera acompañado no por alegres expectativas, sino por el miedo de ser asesinada a la vuelta de cualquier esquina? ¿Habría tenido oportunidad de hacerme acompañar por mis diarios, mis libros, las fotografías más queridas? Y, de haber tenido la necesidad urgente de abandonar mi casa, ¿a quién le avisaría de mi partida? ¿Sería seguro despedirme? ¿Sería necesario perder todo contacto con mi gente, mis raíces, para sobrevivir?

 

Se me ocurre que Norma Esther Andrade podría ayudarme a contestar estas interrogantes… Ella, gran mujer de fuerza inquebrantable, sufrió la violenta muerte de su hija, y como respuesta, fundó la Organización Nuestras hijas de regreso a casa; por amor a su hija, inició una lucha sin cuartel para evitar que queden en la impunidad los feminicidios que acechan desde hace varios años a Ciudad Juárez. Su labor ha hecho visible una realidad sin cortapisas: ser mujer es sinónimo de riesgo constante.

 

Sin embargo, la lucha de Norma Andrade ha tenido un costo muy alto: su vida corre peligro. Y, lo más grave –si es que hay algo más grave que tener la certeza que la propia vida pende de un hilo muy delgado, es que pareciera que en México, ‘el mejor lugar para vivir y sentir’, no hay lugar seguro para ella…

 

¿Por qué ha de sumarse a su dolor la incertidumbre, la vulnerabilidad más cruel? ¿Por qué en México personas que lucran con la salud y la vida de millones de niños y niñas sí tienen un lugar seguro y Norma Andrade no? ¿Por qué sí es posible contemplar, dentro de las partidas presupuestales correspondientes, millones y millones de pesos destinados a la ‘seguridad nacional’ y no es posible contemplar en las políticas públicas una vida digna y decorosa para las y los defensores de derechos humanos, para las y los activistas como Norma Andrade?

 

Yo no quiero a Norma Andrade fuera de México, su país y mi país: yo quiero a Norma Andrade aquí, en esta tierra que la vio nacer a ella y a sus hijas; pero la quiero libre, segura, sin miedos ni amenazas… Yo quiero a todas las Normas Andrades de mi país (que cada día, tristemente, va creciendo exponencialmente el número), caminando seguras por la calle; que si se esconden sea de la lluvia o el granizo inesperado… que guarden bajo el brazo la foto de su hija o de su hijo, y no la desesperanza de quien no tiene a dónde ir para mantenerse con vida… Y que si el día de mañana Norma Andrade decide cambiar de domicilio, sea porque allá donde se dirijan sus pasos hay una motivación para seguir su lucha, porque en ese destino la esperan otros desafíos… repisas vacías donde acomode sus pertenencias, las que ella decida que la acompañen en esa nueva aventura.

 

Yo quiero a Norma Andrade con vida. Con la vida que ELLA elija… Si es cierto que México es un ‘país para vivir y sentir’, ¿por qué Norma Andrade no tiene oportunidad de vivir y sentir, y sólo transita de sufrimiento en sufrimiento? ¿De qué sirve tanto dinero invertido en carreteras y puentes federales si para madres y mujeres como Norma Andrade no hay un camino que pueda recorrer con seguridad?

 

Seamos su voz, seamos sus palabras: Yo quiero a Norma Andrade con vida, yo quiero a Norma Andrade en su casa… donde sea que ELLA elija que sea su morada…

 

Para firmar la petición:

http://actuable.es/peticiones/proteccion-urgente-norma-andrade



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4 comentarios  Deja tu comentario


Leticia del Rocío Hernández, Derecho Francisco Javier, muy acertada la observación: la traición la hemos sufrido la ciudadanía de México, cuando se lastima a un/a activista, se lastima a la sociedad entera. Muchas gracias por su comentario, saludos!


Francisco Javier Brenes Berho, Periodismo Yo también quiero a la Sra. Norma Andrade viva, en México y sobre todo, sana y salva.Me parece que el atentado de la Ciudad de México en especial, y los anteriores, solo son explicables por la corrupción policiaca, alguien, que estaba encargado de velar por su seguridad, la traicionó y, seguramente a cambio de algún dinero, entregó información confidencial. Esa traición no es solo para Norma Andrade, lo es para todos y cada uno de los mexicanos, mientras esas cosas sucedan en México ninguno de nosotros estará seguro.


Leticia del Rocío Hernández, Derecho Alfredo, muchas gracias por tus palabras. Coincido en que debemos solidarizarnos con quienes hacen de su diario vivir una defensa constante por nuestros derechos, y confío en que este próximo el día en que esa conciencia sea una realidad. Aunque, por ahora, sin duda parece que la única opción viable para Norma Andrade es abandonar su país, nuestro país, según leí hace poco. Saludos!


Alfredo Cobos, Consultor de Empresas Gran aporte Leticia, te felicito, y definitivamente la sociedad mexicana debe tomar conciencia, como ciudadanos estamos obligados a defender los derechos de todos y más aún de quienes luchan abiertamente por preservarlos, ya sea movidos por una tragedia personal o por una conciencia colectiva, merecen nuestra solidaridad.




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