Tres realidades en un contexto regional



El año 2012 trae varios eventos electorales en el continente americano, cuya trascendencia tendrá impacto importante en la comunidad internacional.

 


Johan Rodríguez Perozo

El ciclo diverso de la actividad electoral, tendrá en el contexto americano un desarrollo altamente interesante. Este año se realizarán, entre otras, las elecciones presidenciales en Estados Unidos, México y Venezuela. Tres culturas políticas de un mismo signo – democrático -, pero con diferencias notables en su desarrollo y ejercicio.

En términos de práctica política y debate ideológico, muestra además, la trilogía social, ángulos específicos capaces de demarcar características propias de cada latitud.

En el caso de Estados Unidos, las elecciones se llevarán a cabo el 6 de noviembre. En este acto, el electorado norteamericano podrá elegir al Presidente, Vicepresidente, treinta y tres senadores, la totalidad de la Cámara de Representantes y once gobernadores de estados.

Aunque el debate político y la lucha por el poder es protagonizado de manera fundamental, por los partidos Demócrata y Republicano, concurren además, el Partido Libertario, Partido Verde y varios candidatos independientes, entre los cuales han sido mencionados Ralph Nader, de Connecticut; Jesse Ventura, de Minnesota y Michael Bloomberg, de New York.

Aunque en la cultura política norteamericana prevalece la costumbre de realizar elecciones primarias, para elegir a los candidatos presidenciales, al menos en las dos agrupaciones más importantes, sin embargo, sólo el Partido Republicano se muestra activo en este sentido en tal ocasión. La circunstancia del Partido Demócrata, por encontrarse uno de los suyos en el ejercicio de la Presidencia, lo llevará a no realizar primarias, puesto que el titular, Barack Obama, se presenta casi que automáticamente, a la reelección.

Por lo tanto, en los primeros meses del año veremos a un Partido Republicano, sumido en la dinámica que implica la lucha por la candidatura presidencial. Mitt Rommey, de Masachussetts y Newt Gingrich, parecieran acaparar la atención de quienes participan en esta elección previa.

Entre otras, las implicaciones de importancia del evento electoral norteamericano, vienen dadas por la obvia relación del poderoso país del norte, con el contexto continental. Más allá de las consideraciones acerca del comportamiento del gobierno de USA respecto al continente, resulta una perogrullada señalar que, por las razones más diversas, el resultado del evento electoral de noviembre, tendrá un alto impacto en la región. Tanto en el plano político, como en el económico y de las relaciones internacionales, una realidad es la política del gobierno demócrata y otra lo será, una conducción de USA, bajo la égida republicana.

El caso mexicano resalta por la circunstancia política y social del país norteño. Temas como la pobreza, la violencia, el narcotráfico, amén del intenso debate político interno, conforman la plataforma de los titulares mediáticos mexicanos en los últimos tiempos. Demás está señalar, la importante influencia mexicana en el contexto centroamericano.

Esta posición lo coloca en el vértice de los países con liderazgo claro en el ámbito continental, de allí la importancia del hecho electoral, el cual ocurrirá el 1 de julio de 2012. Las autoridades parlamentarias elegidas asumirían en septiembre y el Presidente que resulte electo lo haría en diciembre.

Los mexicanos concurrirán a las urnas para elegir al sustituto de Felipe Calderón, actual Presidente de México; 128 senadores, 32 de ellos por lista nacional y 500 diputados, 300 uninominales y 200 por lista en cinco circunscripciones a nivel nacional. El mandato del Presidente y los senadores, es de seis años, mientras que el de los diputados, será de tres.

Siete organizaciones políticas, algunas de éstas en alianza, se disputan el poder en México. Enrique Peña Nieto, Andrés Manuel López Obrador y el candidato del PAN que surja de la consulta interna, conforman el cuadro virtual de quienes encabezarán la lucha por el poder del importante país que es México. La realidad que surja de esta consulta electoral, determinará buena parte del desarrollo de la política en el plano continental.

Mientras tanto, en Venezuela, ya se ha ido consolidando la realidad que significa la dinámica electoral. El evidente protagonismo de Hugo Chávez y su particular forma de irrumpir en la política continental, constituye tema de interés en la región. La expectativa fundamental se centra en la capacidad que ha de demostrar el sector político opuesto al régimen, de derrotarlo en las elecciones pautadas para el 7 de octubre.

A diferencia de los países antes mencionados, Venezuela concurre sólo a elegir al Presidente de la República, ya que, la elección de Gobernadores y Alcaldes, ha sido fijada para fechas posteriores a la elección presidencial.

Resulta innegable la repercusión del proyecto político de Chávez en el ámbito continental, razón por la cual, una derrota de este régimen, tendrá la mayor resonancia desde la perspectiva política y electoral. Desde hace ya algún tiempo, en Venezuela se ha conformado una plataforma unitaria, que ha sido capaz de albergar a tendencias y liderazgos de distinto signo.

Esta acción política logró el acuerdo para la realización de las elecciones primarias, de las cuales surgirá el candidato que enfrentará a Hugo Chávez el 7 de octubre. Las elecciones primarias, fijadas para el 12 de febrero, marcarán claramente, el inicio de la lucha por el poder en Venezuela, cuyo punto culminante será octubre. Del resultado de las elecciones venezolanas, surgirá una nueva realidad para el contexto continental, especialmente para Latinoamérica. Amanecerá y veremos.



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Tres realidades en un contexto regional


El año 2012 trae varios eventos electorales en el continente americano, cuya trascendencia tendrá impacto importante en la comunidad internacional.

 


Johan Rodríguez Perozo

El ciclo diverso de la actividad electoral, tendrá en el contexto americano un desarrollo altamente interesante. Este año se realizarán, entre otras, las elecciones presidenciales en Estados Unidos, México y Venezuela. Tres culturas políticas de un mismo signo – democrático -, pero con diferencias notables en su desarrollo y ejercicio.

En términos de práctica política y debate ideológico, muestra además, la trilogía social, ángulos específicos capaces de demarcar características propias de cada latitud.

En el caso de Estados Unidos, las elecciones se llevarán a cabo el 6 de noviembre. En este acto, el electorado norteamericano podrá elegir al Presidente, Vicepresidente, treinta y tres senadores, la totalidad de la Cámara de Representantes y once gobernadores de estados.

Aunque el debate político y la lucha por el poder es protagonizado de manera fundamental, por los partidos Demócrata y Republicano, concurren además, el Partido Libertario, Partido Verde y varios candidatos independientes, entre los cuales han sido mencionados Ralph Nader, de Connecticut; Jesse Ventura, de Minnesota y Michael Bloomberg, de New York.

Aunque en la cultura política norteamericana prevalece la costumbre de realizar elecciones primarias, para elegir a los candidatos presidenciales, al menos en las dos agrupaciones más importantes, sin embargo, sólo el Partido Republicano se muestra activo en este sentido en tal ocasión. La circunstancia del Partido Demócrata, por encontrarse uno de los suyos en el ejercicio de la Presidencia, lo llevará a no realizar primarias, puesto que el titular, Barack Obama, se presenta casi que automáticamente, a la reelección.

Por lo tanto, en los primeros meses del año veremos a un Partido Republicano, sumido en la dinámica que implica la lucha por la candidatura presidencial. Mitt Rommey, de Masachussetts y Newt Gingrich, parecieran acaparar la atención de quienes participan en esta elección previa.

Entre otras, las implicaciones de importancia del evento electoral norteamericano, vienen dadas por la obvia relación del poderoso país del norte, con el contexto continental. Más allá de las consideraciones acerca del comportamiento del gobierno de USA respecto al continente, resulta una perogrullada señalar que, por las razones más diversas, el resultado del evento electoral de noviembre, tendrá un alto impacto en la región. Tanto en el plano político, como en el económico y de las relaciones internacionales, una realidad es la política del gobierno demócrata y otra lo será, una conducción de USA, bajo la égida republicana.

El caso mexicano resalta por la circunstancia política y social del país norteño. Temas como la pobreza, la violencia, el narcotráfico, amén del intenso debate político interno, conforman la plataforma de los titulares mediáticos mexicanos en los últimos tiempos. Demás está señalar, la importante influencia mexicana en el contexto centroamericano.

Esta posición lo coloca en el vértice de los países con liderazgo claro en el ámbito continental, de allí la importancia del hecho electoral, el cual ocurrirá el 1 de julio de 2012. Las autoridades parlamentarias elegidas asumirían en septiembre y el Presidente que resulte electo lo haría en diciembre.

Los mexicanos concurrirán a las urnas para elegir al sustituto de Felipe Calderón, actual Presidente de México; 128 senadores, 32 de ellos por lista nacional y 500 diputados, 300 uninominales y 200 por lista en cinco circunscripciones a nivel nacional. El mandato del Presidente y los senadores, es de seis años, mientras que el de los diputados, será de tres.

Siete organizaciones políticas, algunas de éstas en alianza, se disputan el poder en México. Enrique Peña Nieto, Andrés Manuel López Obrador y el candidato del PAN que surja de la consulta interna, conforman el cuadro virtual de quienes encabezarán la lucha por el poder del importante país que es México. La realidad que surja de esta consulta electoral, determinará buena parte del desarrollo de la política en el plano continental.

Mientras tanto, en Venezuela, ya se ha ido consolidando la realidad que significa la dinámica electoral. El evidente protagonismo de Hugo Chávez y su particular forma de irrumpir en la política continental, constituye tema de interés en la región. La expectativa fundamental se centra en la capacidad que ha de demostrar el sector político opuesto al régimen, de derrotarlo en las elecciones pautadas para el 7 de octubre.

A diferencia de los países antes mencionados, Venezuela concurre sólo a elegir al Presidente de la República, ya que, la elección de Gobernadores y Alcaldes, ha sido fijada para fechas posteriores a la elección presidencial.

Resulta innegable la repercusión del proyecto político de Chávez en el ámbito continental, razón por la cual, una derrota de este régimen, tendrá la mayor resonancia desde la perspectiva política y electoral. Desde hace ya algún tiempo, en Venezuela se ha conformado una plataforma unitaria, que ha sido capaz de albergar a tendencias y liderazgos de distinto signo.

Esta acción política logró el acuerdo para la realización de las elecciones primarias, de las cuales surgirá el candidato que enfrentará a Hugo Chávez el 7 de octubre. Las elecciones primarias, fijadas para el 12 de febrero, marcarán claramente, el inicio de la lucha por el poder en Venezuela, cuyo punto culminante será octubre. Del resultado de las elecciones venezolanas, surgirá una nueva realidad para el contexto continental, especialmente para Latinoamérica. Amanecerá y veremos.




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