No es sólo cuestión de eficiencia

 

.

La solicitud que ha hecho la Señora Ministra es pertinente como es igualmente pertinente decir que no sólo con mejorar los indicadores de eficiencia y gestión en los hospitales públicos y las clínicas privadas, se estará mejorando la crisis del sistema de salud en el componente de prestación de servicios, se estará optimizando la calidad de la atención, la salud financiera de las IPS y la satisfacción de los usuarios.

Según la Ministra, si bien entre los prestadores públicos y privados hay “ejemplos formidables de buenos resultados, de buenos indicadores, de buena gestión y transparencia”, existen problemas, “sobre todo en recuperación de cartera y en gestión”, por lo que hay que buscar “eficiencia, servicio y transparencia”.

Pero se hace necesario exponer algunas razones del por qué únicamente siendo más eficientes los hospitales y las clínicas, no se puede lograr el mejoramiento real de la caótica situación de los prestadores de servicios de salud en el país.

Primero, haciendo referencia a los hospitales públicos, hay que mencionar que el gerente de un hospital público no solamente debe poseer destrezas, habilidades, conocimiento y experiencia en el campo administrativo de los servicios de salud y haber ocupado el primer puesto en el concurso de méritos que se realiza para optar a ese cargo de acuerdo con la normatividad vigente al respecto, sino que tiene que saber hacer toda una serie de trucos y actos mágicos para poder permanecer en el cargo y además, desarrollar una buena labor a favor precisamente de la eficiencia en la gestión de la institución. Por ejemplo, deberá entender que a veces la mejor venta que haga será precisamente la que no realice, pues la calidad como pagadores de muchos de los actuales clientes que hay en el sector salud es tan mala que en ocasiones mejor que vender es que no le deban a la entidad hospitalaria, especialmente cuando los clientes son las EPS que operan el régimen subsidiado. Si bien hay algunas de estas EPS que son relativamente buenos clientes, la gran mayoría distan mucho de serlo.

Como segunda consideración, también en el caso de los hospitales públicos, los gerentes deben enfrentarse a una realidad y es que ellos no son quienes le ponen precio a las actividades, los procedimientos, las intervenciones, las atenciones ambulatorias y hospitalarias, así como a los medicamentos que se venden en el centro hospitalario.

Como complemento del punto anterior y tercera situación a considerar es que estos hospitales venden esas actividades, procedimientos, intervenciones, atenciones y medicamentos, de acuerdo con los valores que defina y fije quien le vaya a comprar esos servicios, es decir, las EPS, pues precisamente son ellas las que imponen las condiciones de pago y no los hospitales que les venden los servicios.

Como cuarto aspecto a tenerse en cuenta en este análisis, debe mencionarse que tanto para las clínicas privadas como para la gran mayoría de los hospitales públicos las tarifas que las EPS les proponen e imponen (“tómelas o déjelas”), son referenciadas en un manual tarifario de una entidad que ya está liquidada (Instituto de los Seguros Sociales) y con una desactualización de 11 años (Manual Tarifario del ISS-2001), con una alta posibilidad que a estas desactualizadas y obsoletas tarifas les coloquen un exótico porcentaje de descuento automático y otro por “pronto pago” (¡que en este sector se aplica cuando se paga inclusive por encima de los 90 o más días de mora!), haciéndose así más inconvenientes las tarifas que estas EPS pagan…como si el costo de la producción de los servicios antes que haber subido en los últimos once años, hubiese disminuido, cuando se sabe que año tras año este costo crece vertiginosamente.

Un quinto asunto que no puede desconocerse es que a las clínicas privadas y a los hospitales estatales les toca aceptar que aunque existan acuerdos de voluntades o contratos con estos clientes, la forma de pago y el plazo de pago que se definen en esos contratos finalmente no son los aplicables a la relación comercial sino que deben someterse a las voluntades y a las discrecionalidades de las EPS. En otras palabras, por mucha buena gestión de mercadeo, así como de seguridad jurídica para blindar a la IPS de cualquier perjuicio generado por un “mal” cliente, la forma, el plazo y la cuantía de dicho pago serán finalmente los decididos por estos clientes y no los definidos en la minuta contractual suscrita entre las partes.

El sexto aspecto que afecta a los prestadores en general es que aunque los hospitales cumplan rigurosamente todas y cada una de las obligaciones y los deberes que se les definió en la minuta contractual (prestación oportuna de servicios con calidad a cargo de un recurso humano idóneo), la contraparte, es decir, los compradores de los servicios, no cumplen las obligaciones y los deberes que también se les establecen, especialmente en lo relacionado con la recepción de facturas, generación de glosas y como antes se mencionó, los mismos pagos.

La séptima consideración es una costumbre que sólo se da de manera rutinaria y ya casi que aceptada en este complejo sector, y es que las carteras lleguen a rotar a más de 365 días y cuando los gerentes de las clínicas y los hospitales empiezan a “apretar” jurídicamente a los clientes morosos en los pagos de las obligaciones, entonces éstos últimos no les envían más pacientes y los indicadores de gestión gerencial de venta y facturación de servicios de salud, empiezan automáticamente a descender, obviamente dejando por el piso los indicadores correspondientes a la gestión de recaudo.

Con sólo mencionar estos siete hechos plenamente vigentes en la realidad de la actividad de los hospitales y clínicas, - son muchísimos otros más - , es muy difícil mejorar la calidad de los servicios y la satisfacción de los usuarios con sólo procurando más eficiencia en las IPS. Se requiere definitivamente entonces de otros factores como el acompañamiento eficiente de la Superintendencia Nacional de Salud en la vigilancia y control de los actores intervinientes en el sistema, pero especialmente en la rigurosa aplicación de las sanciones a los infractores, independientemente de quienes sean. De igual forma, se necesita cuanto antes que el gobierno adopte medidas menos retóricas y más drásticas para depurar el mercado de los servicios de salud en Colombia, pues definitivamente hay actores en el sistema que no le están agregando valor al mismo sino que por el contrario le están sumando costos excesivos que están acabando con la credibilidad del ciudadano común y corriente en el modelo de aseguramiento y también con las ganas de permanecer a algunos actores en este inentendible sistema.

El tiempo de la paciencia y de los planes de ajustes moderados ya pasó querida Ministra, o se toman drásticas medidas ahora y ya o el sistema sólo existirá en la mente de los tecnócratas que no se untan de la realidad del día a día…¡es innegable que se necesita más que simplemente mejorar la eficiencia en la gestión de los hospitales!

ubeltran@hotmail.com

twitter: @ulahybepez

 

(Publicado originalmente en http://www.zonacero.info/, el 30/enero/2012)

(http://www.zonacero.info/index.php?option=com_content&view=article&id=20131:no-solo-es-cuestion-de-eficiencia&catid=103:columnista&Itemid=130)

ubeltran@hotmail.comtwitter: @ulahybelpez

https://www.facebook.com/#!/group.php?gid=9287882468: NOTAS DE ACTUALIDAD EN EL SECTOR SALUD

www.tu.tv/usuario/ulahybeltranhttp://ulahybeltranlopez.blogspot.com/

http://www.reeditor.com/columnista/1162/ulahy/dan/beltran/lopez

http://paper.li/ulahybelpez/1311100896

UNETE



Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF

  • linkedin facebook twitter
  • ©reeditor.com
  • Todos los derechos reservados
  • Avisos Legales