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Una información que carezca de veracidad y llegue a
las masas puede ser detonante de algún conflicto o estallido social.
Por tal motivo, los comunicadores en el ejercicio de su profesión
deben ser muy cautelosos con lo que informan al público.
Aunque, el usuario, televidente, radioescucha o lector no debe abstenerse únicamente de
los medios y debe fortalecer su conciencia y nivel de critica
objetiva e imparcial. Un ejemplo puede ser la práctica de la lectura
regularmente, conllevando así a tener un conocimiento más amplio
acerca de muchos tópicos de interés económico, político y social.
Otra opción puede ser apreciar la misma información
desde diferentes ópticas, es decir lo que dice un medio y lo que
manifiesta el otro, así usted podrá distinguir las diferencias entre
ambos y crear su criterio frente a ese hecho o acontecimiento.
El debate también puede ser una alternativa en el
proceso de investigación y búsqueda de la verdad, discutir con
nuestros familiares, amigos, vecinos y colegas, es uno de los mejores métodos
para fortalecer la conciencia y desmitificar la realidad.
Otra consideración que las personas deben tener en
cuenta es que en nuestros tiempos la batalla mediática es el pan de
cada día, en todo acontecimiento los medios suelen crear una
atmósfera de película que se transmite con una velocidad espacial.
Hay que saber distinguir los escenarios y no ser víctima de
espectáculos orquestados.
El francés René Descartes, conocido como el
filósofo de la duda afirmaba que: “Para investigar la verdad es preciso
dudar, en cuanto sea posible, de todas las cosas, una vez en la
vida”, la duda es una técnica que alimenta ese instinto y esas
ganas de conocer la verdad absoluta.
Si el público desea conocer la verdad, no debe
limitarse a decirlo solamente, la verdad se construye en cojunto como ciudadanos,
esto no es un enunciado abstracto que se lo lleva el viento, es un
herencia que debe prevalecer a través del tiempo.
Entonces ajusta el cañón de tu pluma, la pólvora
de tu teclado, los tanques de palabras, el rifle de tu visión, las
granadas de tu conciencia y las municiones de tus libros, para que de
verdad seas parte de la artillería del conocimiento y contribuyas en
la construcción de una nación basada en los principios de la libertad, igualdad, democracia y justicia.