Los precandidatos, las estrategias y sus contrastes.
Confesiones.
.
Aun y cuando solo en el partido acción
nacional hay proceso interno para elegir a su candidato a la presidencia de la
república, son Andrés Manuel López Obrador y Enrique Peña Nieto, virtuales
candidatos solo en espera de los tiempos para la formalización de sus
postulaciones, quienes captan la verdadera atención pública y el interés
colectivo.
En ese sentido, resulta por demás
interesante observar las estrategias que cada uno de ellos viene desplegando en
el previo a los comicios de julio, como se contrastan entre si y los resultados
que vienen arrojando.
Debido al rígido e incoherente formato
legal vigente establecido para las precampañas, mientras en el PAN, los tres
aspirantes inscritos desaprovechan la oportunidad que el mismo les ofrece,
López Obrador despliega una estrategia por demás interesante e inteligente para
sumar simpatías, en tanto Peña Nieto se dedica más a la organización interna de
su estructura para el proceso electoral y administra sus presentaciones
públicas con la intención de minimizar los errores que cometiera el fin de año
pasado.
En el PAN, en tanto Josefina Vázquez Mota,
quien todo indica será finalmente la abanderada blanquiazul, como Santiago
Creel y un desangelado Ernesto Cordero, se perdieron en el marasmo, fueron
incapaces de generar mayores expectativas mas allá de su propia militancia, su
incapacidad para el debate y el mayúsculo desgaste de las dos administraciones
presidenciales panistas, los remiten a la carencia de credibilidad, la
ignominia, al aburrimiento y evidentemente a una perspectiva electoral muy
pobre.
Peña Nieto por su parte, lucha en intentar
contener los daños colaterales de sus propios desaciertos, que desmitificaron
su imagen hasta entonces casi irreprochable, pero sobre todo equilibrar los
intereses de los grupos priistas, que claman por espacios de poder sin
importarles los efectos públicos de sus demandas, la anticipada algarabía
priista se está convirtiendo en una disputa interna de repartición de
posiciones, precisamente lo que más conflicto genera y el precandidato
pretendía evitar.
Lo peor que puede pasarle al PRI y su
candidato a estas alturas, es que el desencanto popular siga avanzando, porque
es evidente que esa tendencia tendrá una influencia superlativa en la
competencia, sin embargo en vez de contener los factores que lo producen, se
privilegian las ambiciones y con ello una serie de desafortunados
acontecimientos, entre ellos el inexplicable reparto de candidaturas al partido
verde ecologista y al PANAL, que ponen severamente en entredicho la imagen que
tanto del partido como del candidato se intento promocionar, fundamentalmente
la de una nueva generación, capacitada para los retos a enfrentar.
Porque precisamente entre la palabra y los
hechos se confirma lo contrario, una nueva generación, si nos referimos a los
protagonistas recientes, que está muy lejos de ser eficiente y para ello sobran
los ejemplos, pero solo mencionaremos a Humberto Moreira, mientras que para
funcionar se tiene que recurrir a las figuras del pasado, algunas muy oscuras e
impresentables, como los ex gobernadores de Oaxaca, Puebla y el estado de
México, José Murat y Ulises Ruiz, Mario Marín el “gober precioso” y Arturo
Montiel respectivamente, entre tantos otros que irán apareciendo en estos días.
Cuando se nombra a Silvana Beltrones
secretaria adjunta de la presidencia del revolucionario institucional, por la
presencia de su padre el senador Manlio Fabio Beltrones, por el agradecimiento
de Pedro Joaquín hacia él y por la intención de Peña Nieto de tenerlo contento,
no por merito propio alguno, sin descontar que su esposo, es el diputado verde
ecologista Pablo Escudero, a quien también sin ningún logro personal, se
impulsa para ser senador plurinominal por la alianza entre estos partidos. Un
contrasentido que ridiculiza el postulado colosista de la cultura del
esfuerzo, tan socorrido en el vocabulario priista, pero que no
corresponde a la realidad.
Esta mal llamada nueva generación, como
grupo es solo un relevo generacional transmitido por padrinazgo o herencia
familiar, que en el peor de los casos adolece de el respeto a las formas que
sus antecesores tanto ponderaban, esta mucho menos capacitada, es engreída y
soberbia, por tanto se desarrolla en el uso y abuso de las peores practicas de
antaño, sobre todo la falta de disciplina, prudencia y tacto, eso necesariamente
va ser un argumento muy poderosos en su contra.
La encrucijada para Peña Nieto, está en
imponer la sobriedad en el comportamiento general priista, como base de su
oferta personal, en frenar esos ímpetus y prácticas, sin que eso provoque
rebeliones al interior, porque salvo en el caso de la candidatura al gobierno
de Chiapas se ha mostrado pragmático en contra de ellas.
Finalmente Andrés Manuel López Obrador, el
candidato de las izquierdas unidas, ha sido el único capaz de poner temas en la
agenda política nacional, tanto el esquema de reconciliación nacional de la
“república amorosa” como su propuesta progresista de gobierno.
Esta estrategia le ha permitido un
acercamiento con cuantiosos e importantes y muy influyentes sectores
de la iniciativa privada, que como sucedió en Saltillo Coahuila hace unos días,
encabezados por Alfonso Romo, le están mostrando una adhesión y apoyo abiertos
y contundentes.
La experiencia de López Obrador,
manifestada en esta nueva estrategia de posicionamiento personal es un elemento
que contrasta con el irremediable desgaste panista y el desencanto priista.
Habrá que seguir analizando el desarrollo
de los acontecimientos, sobre todo los que se sucederán en la campaña, porque
ese será un escenario de competencia muy diferente, de cualquier manera este
espacio de tiempo está sirviendo para prever cómo serán las cosas y su eventual
desenlace.
La congruencia de Ebrard.
Alejandro Rojas Díaz Duran, hasta hace dos
días secretario de turismo del gobierno del Distrito Federal, había sido uno
sino el que mas, de los funcionarios consentidos de Marcelo Ebrard, amigo
personal y compañero de carrera política por más de veinte años, sin embargo
esos antecedentes no fueron suficientes para que el mandatario capitalino le
exigiera su renuncia, por un error que por mínimo e irrelevante que haya sido,
es en sí una desobediencia, lo que significa sin duda un ejemplo de la
congruencia de Ebrard.
En el marco de la FITUR, en Madrid España,
Rojas Díaz Duran, a pregunta expresa de un reportero se adelanto a confirmar
que Miguel Ángel Mancera sería el candidato de la alianza progresista al
gobierno del DF, lo que provoco de inmediato la reacción de Alejandra Barrales.
Pero para Ebrard mas que la inconformidad
de Barrales, el problema provenía de origen, toda vez que instruyo públicamente
a su gabinete para abstenerse de participar o comentar al respecto del proceso
de selección, mucho menos manifestarse a favor de ningún precandidato,
Alejandro Rojas se equivoco como el mismo lo ha reconocido y Ebrard no se la
perdono, porque su palabra esta mas allá de esas circunstancias. Congruencia.
Air France cancela su vuelo a Cancún.
En atención a la crisis económica europea
y un descenso en la demanda de pasajeros en la ruta París-Cancún, Air France
anuncio la cancelación de dicha ruta a partir del próximo mes de abril.
Adicionalmente considerando que en este
año hay proceso electoral en ambos países y eso inhibe el turismo y que de
acuerdo a un análisis al respecto, que da como resultado que el europeo prefiere
viajar a esta región en invierno, la empresa ha decidido cancelar el vuelo.
guillermovazquez991@msn.com
twitter@vazquezhandall