DOS GENERACIONES DE IDEOLOGÍA Y PENSAMIENTO

No es igual la lógica de razonamiento de un joven político o ciudadano en formación a la de uno curtido por la experiencia que otorga la práctica cotidiana y su ambiente de adiestramiento. Hace unos días durante un almuerzo entre compañeros de trabajo un colega sexagenario me recriminó que yo era un auténtico “escuálido” (término usado en Venezuela para clasificar a una persona de la oposición) por definirme como demócrata. Opté por no contradecirlo y hacerle saber por escrito que el hecho de ser partidario del proceso democrático no significa que pertenezca a una de las tendencias nacionales.

 

. Hace unos días durante un almuerzo entre compañeros de trabajo un colega sexagenario me recriminó que yo era un auténtico “escuálido” (término usado en Venezuela para clasificar a una persona de la oposición) por definirme como demócrata. Opté por no contradecirlo y hacerle saber por escrito que el hecho de ser partidario del proceso democrático no significa que pertenezca a una de las tendencias nacionales.

Asimismo, deje sentando por escrito en un correo electrónico que le envíe que nuestra Carta Magna establece que la esencia que nos caracteriza es la democracia y que el mecanismo a través del cuál se ejerce es el sufragio y otras acciones reivindicativas, en pocas palabras la voluntad del pueblo ante todo. No pasaron ni dos horas cuando el colega me respondió por escrito igualmente que aquí durante la IV República (perídodo de 1958 a 1999) eso nunca existió, que desde la época de Rómulo Betancourt hasta la llegada de Hugo Chávez lo único que existió en Venezuela fue un cogollo de burgueses que bajo el escudo de la democracia pregonaban la igualdad, libertad y justicia, pero en la praxis hacían todo lo contrario.

De verdad respeto su postura porque el vivió esos años y esa es su posición y opinión. Son cuarenta años de distancia entre él y yo. Pero si en la realidad nos enfocamos, podemos apreciar que la democracia es pueblo y gobierno bajo una sola bandera. Que hace cuarenta años quienes presidian nuestra nación a lo mejor no hicieron lo que les correspondía en el ejercicio de sus cargos, puede ser cierto o falso, pero lo importante es que eso es historia y cada quien tienen su opinión o visión, hoy en día lo que importa es trabajar en cojunto para alcanzar el desarrollo pleno y soberano que el país necesita en cada una de sus áreas.

A pesar de las posturas políticas y creencias que puedan existir en nuestro país, aquí desde hace más de cincuenta años hemos tenido la soberanía de elegir a nuestros gobernantes mediante el voto libre, universal, directo y secreto. La soberanía radica en nosotros y no es necesario militar en un partido político para ejercer nuestros derechos.

El hecho de creer en la democracia como sistema político y administrativo de una nación no significa que como ciudadano se pertenezca a una de las dos tendencias que prevalecen en nuestro país y mucho menos que uno sea un detractor de la Patria que heredamos gracias a la sangre derramada por nuestros próceres civiles y militares. Siempre es prudente no confundir la gimnasia con la magnesia y no caer en generalizaciones radicales al momento de inferir sobre la conducta, posición e ideales políticos de cualquier ciudadano. El respeto debe prevalecer siempre ante todo en la sociedad de conocimiento. Tolerancia ante todo como hermanos venezolanos.

UNETE



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