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¿Aumentar las cotizaciones en las AFP?


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18/01/2012

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Han surgido voces para aumentar las cotizaciones de los afiliados al sistema de AFP, del 12% actual, a cifras que van entre el 14% y el 16%. Para ello, se estaría reuniendo un panel de ‘expertos’ que recomendaría un valor ya decidido, pero diluyendo la responsabilidad en una fundamentación técnica. ¿Por qué ahora? Porque han comenzado a jubilar las primeras oleadas de cotizantes históricos del sistema, que ven con impotencia y en carne propia las “bondades” del sistema inventado por José Piñera y vendido al mundo como exportación no tradicional. Algunos han llegado a sostener -con alguna soberbia, por supuesto- que los orígenes de la crisis europea estarían en que no tomaron a tiempo las medidas previsionales que visionariamente se implementaron en nuestro país y que le habría significado la admiración y el reconocimiento mundial.










Sin embargo, hay países que a poco andar del sistema “chileno” lo botaron por ineficiente e injusto.





Pero vamos por parte. El sistema de AFP nace en crisis desde su concepción y sus autores lo saben. Saben que imponiendo en un sistema de capitalización individual un 10% del sueldo, en 40 años de trabajo se reúnen fondos –antes de rentabilidad- por el equivalente de 48 meses de remuneración.





La rentabilidad de los fondosSi suponemos que el sistema no tiene rentabilidad en ese período, alcanza justamente para 4 años de jubilación, después de lo cual, nada. Es decir, a los 64 años las mujeres y a los 69 los hombres, todos llegan al estado de indigencia y todavía quedan más años de vida. La esperanza de vida de las mujeres de 60 años es de 24 años, es decir, en promedio llegarán a los 84; por su parte, los hombres de 65 vivirán, también en promedio, hasta los 81. Estos son los lapsos que debe cubrir un sistema de jubilaciones.





Concedamos entonces que el sistema sí tiene rentabilidad. Establezcamos como criterio de rentabilidad de largo plazo el crecimiento del país. En una proyección muy optimista, esta cifra podría oscilar entre el 2% y el 4%, lo que alcanzaría para cubrir entre 6 y casi 10 años de jubilación.  La base de remuneración es promedio del período y, por lo tanto, incluye auges, caídas, períodos de cesantía, lagunas y demases, lo que es, en la práctica, bastante menor que la remuneración en actividad.





Es sabido que la capacidad de crecimiento de los países es en gran parte función de su estadio de desarrollo. Un país pobre -como China, por ejemplo-, con las políticas adecuadas y en un marco de comercio favorable, puede efectivamente crecer a tasas significativas durante un tiempo. Este tiempo puede ser prolongado, pero siempre es acotado. No hay registro histórico de un país que crezca a tasas excepcionales durante 40 años seguidos.





El ranking de 50 países que registraron en 2009 crecimiento del PIB sobre el 6% no incluye a ningún país miembro de la OCDE lo que muestra que las posibilidades de crecimiento de un país rico son bastante menores y sus políticas se concentran en el bienestar promedio de sus habitantes que ya han superado largamente los niveles de pobreza dura.





Estados Unidos, Suiza, Alemania. Irlanda, Dinamarca, muestran tasas de crecimiento en los últimos años entre -3% y 1.1%. Japón, en los últimos 8 años ha crecido en promedio 0.67% anual. Y obviamente, nuestra meta de desarrollo es convertirnos en un país rico.





Debilidades de la administración de los fondos en Chile



ConcentraciónEl sistema chileno entrega a la empresa privada (las Administradoras de Fondos de Previsión, AFPs) la administración de los fondos de previsión cotizados obligatoriamente por los chilenos.





Hoy en día el sistema privado administra un valor cercano al PIB de Chile, en forma completamente autónoma, sin rendir cuenta a nadie y haciendo uso de un poder decisivo y monopólico sin contrapeso en el mercado de las inversiones (acciones, bonos, instrumentos financieros, fondos mutuos, etc.).





Al revés de lo que vendió la teoría, según la cual todos los chilenos seríamos en parte dueños de las empresas en que se realizaran las inversiones de las AFP, a los dueños de la plata -los cotizantes- no les cabe participación alguna en las decisiones de administración (salvo cambiarse de administradora, lo cual tiene poca incidencia porque, en general, todas tienen resultados similares -e igualmente malos-) y el sistema de administración de los fondos previsionales se transformó rápidamente en un instrumento de concentración y riqueza para los dueños de las AFP. Con plata de los trabajadores, por la que no se paga interés alguno -y sí, en cambio, se les cobran jugosas comisiones de administración-, compran acciones, empresas y participaciones en los directorios de las más importantes compañías del país, lo que les permite jugar al peligroso juego de hacer subir y bajar acciones para rentabilizar inversiones personales (1).





A todas luces, el contenido de riesgo de la concentración de la administración de estos recursos es altísimo. Sobre todo cuando las instituciones fiscalizadoras se han demostrado incapaces de hacer efectivo un control real, y menos si llegan a ser manejadas por ex gerentes del mismo sistema.



Eficiencia y objetivoLa metáfora liberal sostiene que el sector privado administra bien los recursos y que el sector público es, por definición, ineficiente. 





Según estudios en elaboración (2), utilizando como fuente cifras de la propia Superintendencia de AFP (3), entre enero de 2008 y octubre de 2011, el Fondo A de las AFP ha tenido una rentabilidad total real acumulada entre una  pérdida de  -24.08% (4) y una utilidad de  2.41% (5). Si estos valores se comparan con la rentabilidad real para el el mismo período de la apuesta básica que haría un inversionista amateur en el IPSA (promedio de acciones más transadas de la Bolsa de Comercio de Santiago), y vemos que esta última subió 26.0%, es natural que se cuestione fuertemente a las administradoras en su objetivo. Está claro que hay un problema grave en la administración de los fondos previsionales de los trabajadores de Chile.







Índice de rentabilidad real acumulada AFP (Mín-Max) Fondo A 

y comparación con IPSA

Enero-2008 a Octubre-2011

(100=0)













Una explicación amable, la ineficiencia; la dura, la diversidad de objetivos entre los dueños de la plata y sus administradores.  Como dirían los obsecuentes de la libre empresa, estos administradores no sobrevivirían ni un día en el sector privado: sus resultados están entre un 23% y un 50% por debajo del promedio de rentabilidad de las acciones de mayor presencia en la Bolsa en el período analizado. En otras palabras, un chileno con un fondo acumulado de 100 millones ha perdido (o dejado de ganar), por ineficiencia en la administración de su dinero, entre 23 y 50 millones de pesos tan solo en los últimos tres años.

El problema del costoNo cabe duda que el sistema está haciendo agua. Pero en el momento en que surgen las voces para cargarle nuevamente el costo a los trabajadores (porque “nada puede ser gratis”, “si no cuesta, no vale”, “la gente quiere oportunidades y no regalos”, etc. ) aparece una comparación indignante:





Invertir en acciones u otros instrumentos financieros de renta fija o variable (como invierten a millones muchos de los especuladores más conspicuos) es una tarea especializada y, por lo general se hace a través de un corredor de bolsa profesional, que cumple varios requisitos legales y de solvencia financiera, y que otorga asesoría e información oportuna y relevante para orientar las decisiones. Esto tiene un costo. Por lo general, el costo depende de los montos a invertir, pero varía en el rango de 0.5% y 1.5% del monto invertido; la comisión del corredor es la compensación por este servicio especializado y de gran valor.





Pero, ¡oh, sorpresa!, administrar inversiones en la bolsa a través de las AFP, sin ninguna posibilidad de influir en los destinos de nuestros fondos, sin información ni asesoría oportuna, como estamos obligados a hacerlo todos los chilenos, cuesta nada menos que 20%. Y esto es así porque la ley lo establece. ¿Cuál es la relación entre el costo de administrar cuentas de una AFP y el de administrar cuentas corrientes en un banco comercial? La mayoría de los bancos no cobran siquiera.





Perfectamente el sistema puede funcionar a costo marginal cercano a cero puesto que el desarrollo informático así lo permite.





De los 12 puntos de la tasa de cotización sólo 10 van al fondo de pensiones;  el resto, a los bolsillos de la AFP. El 20% de los recursos que aportamos al sistema está destinado a utilidad y gastos de la administradora. Y ese 20% nos está costando 8 años de cotizaciones. 





Para este problema hay dos soluciones tipo:



  • La del mercado, dándole libertad a los cotizantes para ahorrar su previsión donde elijan (y seguro no elegirían a las AFP sino a bancos y corredoras de bolsa), donde probablemente no habría comisiones fijas sino que, por competencia, estarían amarradas a la rentabilidad obtenida por los fondos alineándose así el objetivo de las administradoras con el de los trabajadores en la perspectiva de acceder a la jubilación más alta posible.
  • La del estado, estatizando la previsión y asumiendo centralizadamente la responsabilidad de garantizar lo que, en todo caso, ya hace en gran medida. El estado no es perverso y está sometido a más y mejores controles que los privados. La metáfora conservadora demonizante sólo ayuda a esconder que algunos preferirían que el estado asuma sólo cuando fracasa estrepitosamente el sector privado.
Pero también es posible una alternativa mixta en que el estado sea una de las opciones en el mercado.





Desde el punto de vista político, subir la cotización como lo plantea la Ministra del Trabajo para disfrazar la crisis de jubilación que se viene, mientras las AFP sigan a cargo del mismo, es reírse en la cara de la gente y parece a todas luces un despropósito. Es arriesgarse a una explosión de indignación de características mucho más graves que la de los pingüinos.







(1) Caso de La Polar y otras super empresas del retail en que por años se mantuvo –con directores nombrados por las propias AFP- un engaño colectivo que ha sido el mayor escándalo comercial de la historia de Chile.



(2) Cristián Doren, “Rentabilidad y costo de administración de los Fondos de Pensiones Chilenos”



(3) http://www.safp.cl/safpstats/stats/rentabilidad/getRentab.php?tiprent=FP&template=0



)4) Rentabilidad acumulada de los valores mínimos de rentabilidad mensual por AFP en el período.



(5) Rentabilidad acumulada de los valores máximos de rentabilidad mensual por AFP en el período.













Etiquetas:   Tercera Edad   ·   Fondos de Pensiones

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