Nuestro Cuerpo Perfecto

Los seres humanos apenas estamos desarrollándonos medianamente, desde el principio de la historia hasta nuestros días, paso a paso, el cuerpo humano se ha ido modificando y puliendo. Nadie debe considerarse como obra terminada, para que eso suceda falta mucho tiempo aún. Una semilla de roble, ya lleva inscrita en su esencia la forma del poderoso árbol que va a ser, así mismo cada uno de nosotros tiene en el inconsciente inscrito el cuerpo perfecto que debería ser el vehículo de su alma y su espíritu durante su vida terrestre.  Pero ya desde  que se encuentra en el vientre de su madre,  los condicionamientos culturales, las neurosis familiares  le imponen límites a su desarrollo tanto físico, como emocional, sexual, intelectual y espiritual;  acortándole o alargándole los brazos, dándole formas irregulares o regulares, cambiándole el sexo, definiendo el color de los ojos y del color de pelo, haciéndolo más bajo de lo que debiera ser o mucho más alto, más delgado, más voluminoso, más vulgar, demasiado fino, etc.

 

. Nadie debe considerarse como obra terminada, para que eso suceda falta mucho tiempo aún. Una semilla de roble, ya lleva inscrita en su esencia la forma del poderoso árbol que va a ser, así mismo cada uno de nosotros tiene en el inconsciente inscrito el cuerpo perfecto que debería ser el vehículo de su alma y su espíritu durante su vida terrestre.  Pero ya desde  que se encuentra en el vientre de su madre,  los condicionamientos culturales, las neurosis familiares  le imponen límites a su desarrollo tanto físico, como emocional, sexual, intelectual y espiritual;  acortándole o alargándole los brazos, dándole formas irregulares o regulares, cambiándole el sexo, definiendo el color de los ojos y del color de pelo, haciéndolo más bajo de lo que debiera ser o mucho más alto, más delgado, más voluminoso, más vulgar, demasiado fino, etc.
Realmente, casi nadie crece satisfecho de su cuerpo, porque no lo considera perfecto. De ahí vienen las operaciones estéticas, transexuales, alargamiento de miembros, gimnasias que abultan músculos, maquillajes, tatuajes, escarificaciones, implantes.  Agréguese a esto las auto destrucciones por drogas y todo tipo de exceso y también los parámetros sociales como el que le escuché a un amigo hace unos días: “No hay mujer fea sino mujer sin plata”. Muchas veces las personas hablan sin pensar antes. Y crean expectativas y exigen aunque sea de manera inconsciente a los demás, lamentable la situación de los implantes de mamas que ahora muchas intentan retirarse de su cuerpo para evitar futuras enfermedades. 

 En cada ser humano hay la melancolía de no vivir en su cuerpo perfecto, teniendo que soportar una aproximación corporal a lo que verdaderamente debería ser según sus criterios o los de su sociedad.  Nuestro cuerpo es el templo más sagrado, pero no me refiero al cuerpo que nos deformó la familia, la sociedad y la cultura, sino al cuerpo perfecto que deberíamos haber desarrollado. Al maltratar con tanta frecuencia a nuestro organismo, en realidad estamos expresando nuestra desesperación y rabia contra la sociedad deformada por el culto al ego individual, al dinero, al poder político, al poder familiar que, confundiendo ser con parecer, nos ha sumido en la imperfección.  

A quien encuentre irreal esta concepción del cuerpo perfecto, le aconsejo estudiar a los mutilados. Estos, habiendo perdido un miembro, lo siguen sintiendo toda su vida. Tenemos pues un cuerpo fantasma, cuerpo perfecto que meditando lo podemos sentir sin padecer ninguna mutilación.

UNETE



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