Ὁ θάνατος οὐδὲν πρὸς ἡμᾶς· (La muerte nada es para nosotros). Estas palabras de Epicuro, contempladas desde el siglo XXI, poseen un componente profético que el autor jamás pudo imaginar. Y es que, en efecto, la muerte hoy no es un problema; ha desparecido del horizonte de nuestras preocupaciones. De ella no hablan ni filósofos, ni artistas, ni científicos. Sin embargo, no siempre ha sido así. Desde Sócrates, que afirmaba que la vida del filósofo es una preparación para el momento de la muerte, hasta los angustiados existencialistas, la muerte ha sido uno de los muros con los que la humanidad continuamente se ha enfrentado, consciente de que en tal cuestión se hallaba en juego el sentido último de la existencia.




