....... le miré y le dije, “Jesús, ese ya no eres tú”... Ya no
valen esos mensajitos de “sed buenos, sometidos y llenos de culpabilidad. Tú
eres la representación de la Vida en plenitud... no de un mojigato sin criterio
al que manipular con promesas para la otra vida… ¿Y qué pasa con
esta? ¿De qué iría realmente eso de “así en la tierra como en el
cielo?”...
Vivimos
momentos de secularización en los que los viejos valores pierden fuerza. De una
manera inconsciente, relacionamos creencias espirituales con figuras religiosas
o políticas, envenenando las necesidades del alma con
proyecciones de los valores amamantados por nuestras familias. Parece ser
que para pararse a escuchar el corazón hubiera que atravesar
un terreno minado por prejuicios político-religiosos. Sin embargo, ¡Qué
distinto es eso de simplemente autoabastecerse todos los días de un poquito de
luz!
En función
de nuestro lugar de procedencia, utilizamos diferentes nombres para referirnos
al “mismo concepto de Divinidad” denominándole: Dios, Padre, Madre,
Espíritu santo, entramado, malla, Gran Espíritu, Alá, Buda, Shiva, Brahma,
Krishna etc… Si todo fuera sagrado para nosotros, podríamos utilizar la palabra
“Dios” sin rechazo para algunos, debido a su connotación religiosa.
En estos
momentos de cambio, de transformación, de miedo e incertidumbre ante un futuro
oscuro e inestable, el hombre sigue vagando por el desierto de la vida sin,
muchas veces, un pastor definido que marque la ruta… ¿Nos habremos
acostumbrados a ser borregos que siguen a la masa sin más?... ¿Qué ocurre
cuando se nos obliga a elegir camino y guía, sabemos hacerlo?... ¿Estamos
preparados para asumir la responsabilidad de nuestra libertad?... ¿Será eso de
lo que va “el famoso salto evolutivo del hombre?”…
Quizás sea
más fácil seguir la rutina marcada desde fuera. Ahora tocan las rebajas,
primero fue la Navidad, que empieza ya en los comercios en noviembre... ¡Y en
agosto se irán de vacaciones los que puedan!… Parecen conclusiones sacadas de
una viñeta de Mafalda, pero realista. ¿Nos tomamos el tiempo de
entender la profundidad de los cambios que estamos viviendo o
nos anestesiamos con vías de escape?...
Volviendo al
mundo del cine, me encantó cómo un pionero del oeste americano, se paraba todos
los días ante la puesta de sol para aquietar su mente y llenarse de luz. Un
amigo me contaba cómo le había impresionado ver a un beduino contemplando la belleza
del desierto de Jordania, donde el tiempo se paraba, sin más… Los marineros a
su vez, ven a la diosa del Mar y le rinden tributo, viven conectados a su
cordón umbilical de agua y alimentan su espíritu en cada travesía.
Independientemente
de credos y de prejuicios político-religiosos, es evidente que el hombre
necesita conectar con ese “Dios” que es él mismo… “Así en el
cielo, como en la tierra” solo se cumplirá cuando cada ser reconozca
la divinidad que hay en su interior y le rinda respeto y tributo. En India
saludan al otro diciendo. “Namasté”. “El Dios que hay en mi saluda al
Dios que hay en ti”… Bendiciones a todos los seres para que vivan
conectados a la esencia que les vio nacer. Quizás ese fuera el mensaje de
Cristo y de todos los que han intentado mejorar la vida espiritual del hombre.