En la actualidad cada día existen nuevas y más de esas llamadas religiones, (yo prefiero hablar de personas con comportamientos sectarios) sin embargo, paradójicamente aunque hay más personas buscando de Dios o de algo que las ayude, en la misma magnitud crecen los odios, rencores, mentiras, asesinatos, suicidios e inconformismos. La laxitud de la moral que predomina en la mayoría de los seres humanos, incluyendo por supuesto a los cristianos, aclarando que no me refiero únicamente a los protestantes sino a todo aquel que dice creer en Cristo, hace que surjan cuestionamientos acerca de las bondades de pertenecer a un grupo religioso o no. “He adquirido la convicción de que casi todos eran hombres inmorales, malvados, sin carácter, muy inferior al tipo de personas que yo había conocido (…). Y estaban felices y contentos, tal y como puede estarlo la gente cuya conciencia no los acusa de nada” Lev Nikoláyevich Tolstói




