El engaño de los extraños



En nuestro pequeño país Costa Rica,  encontramos,  casi siempre,  personajes salidos de las mismas sombras de lo absurdo,  que se desenvuelven  con algún propósito sospechoso que nos inquieta y nos pone muy alertas por sus perversos propósitos, por lo que es muy importante meditar, investigar  de sus verdaderos fines maquiavélicos.

 


Toda acción produce una reacción; por lo que hoy en día nos encontramos con una acción positiva del Gobierno de crear una carretera en nuestro territorio a lo largo de la frontera Norte, para beneficio de nuestros conciudadanos, de esas latitudes casi olvidadas; y por consiguiente, sin el temor de desplazarse por las aguas del río nicaragüense del San Juan, que aunque tenemos libre navegación, nuestros hermanos del Norte nos quieren hacer el conflicto  continuamente y permanentemente. Ahora bien, inmediatamente viene la reacción del Gobierno sandinocomunista de Ortega y se arroja el derecho de protestar y pedir explicaciones a nuestro Gobierno, atribuyendo  daño ecológico en esa zona donde se construye la trocha de dicha carretera. Esto se podría calificar como de extraña hipocresía;  por cuanto se sabe  que “El principio de no intervención es la obligación de los Estados de abstenerse de intervenir, directa o indirectamente, en los asuntos internos de otro Estado con la intención de afectar su voluntad y obtener su subordinación. Es un principio del Derecho Internacional Público y deriva directamente de la independencia de las naciones y el derecho de autodeterminación de los pueblos...”.Por lo tanto, nuestro excelente Canciller, Dr. Enrique Castillo, ni siquiera contestará dicha nota de protesta, como corresponde

Pero ahí no termina esta singular historia, pues en nuestro país un desconocido y extraño personaje, salido de las líneas de los ecologistas, que mas bien pareciera ser un fingido y astuto comunista, presenta un recurso de inconstitucional en contra de la carretera antes descrita, aludiendo, según pude apreciar de la entrevista en televisión hecha a  este personaje; que no se han señalado los accesos para discapacitados. Pero como dice muy bien la Machaca “Uno a veces duda acerca  de con qué camiseta juegan algunos costarricenses”. Y siguiendo esta incómoda historia, que no termina todavía; la Sala Cuarta acepta el recurso presentado por dicho personaje, y la carretera posiblemente se paralizaría, hasta que dicha Sala se pronuncie. Por lo tanto, en mi humilde opinión personal, podríamos encontrarnos, en nuestro país, ante  una especie y rara dictadura oculta en el Poder Judicial, que hasta que no cambie su máxima cabeza y sus súbditos; seguiremos teniendo en Costa Rica casos incomprensibles, como el que les he relatado.

Como solución al engaño de los extraños, debemos desenmascarar, primeramente, a todos los hipócritas que se ocultan en las mismas sombras de nuestra sociedad, como algunos que dicen llamarse ecologistas y que realmente son comunistas, resentidos sociales, fariseos; o simplemente personas sobornables y sin ningún escrúpulo para vender su Patria. Podríamos,  tal vez,  encontrarlos algunos muy calladitos, en las mismas circunstancias en que los sandinocomunistas del Norte invadieron Isla Calero; legítimo territorio costarricense,  donde todos los demócratas y patriotas de este país, defendimos, en su momento,  la invasión cobarde e hipócrita de Ortega y que algunos de estos mal llamados ecologistas, callaron.

Algo se ha desenmascarado, en este mismo escrito; pero que todavía falta mucho que debemos desvelar todos los costarricenses de bien,  y que posiblemente son  algunos de los más peligrosos de todos, esos que, hipotéticamente, se podrían encontrar y esconder a lo interno del mismo Poder Judicial.

Usted, costarricense de verdad y de bien, tiene la palabra.



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El engaño de los extraños


En nuestro pequeño país Costa Rica,  encontramos,  casi siempre,  personajes salidos de las mismas sombras de lo absurdo,  que se desenvuelven  con algún propósito sospechoso que nos inquieta y nos pone muy alertas por sus perversos propósitos, por lo que es muy importante meditar, investigar  de sus verdaderos fines maquiavélicos.

 


Toda acción produce una reacción; por lo que hoy en día nos encontramos con una acción positiva del Gobierno de crear una carretera en nuestro territorio a lo largo de la frontera Norte, para beneficio de nuestros conciudadanos, de esas latitudes casi olvidadas; y por consiguiente, sin el temor de desplazarse por las aguas del río nicaragüense del San Juan, que aunque tenemos libre navegación, nuestros hermanos del Norte nos quieren hacer el conflicto  continuamente y permanentemente. Ahora bien, inmediatamente viene la reacción del Gobierno sandinocomunista de Ortega y se arroja el derecho de protestar y pedir explicaciones a nuestro Gobierno, atribuyendo  daño ecológico en esa zona donde se construye la trocha de dicha carretera. Esto se podría calificar como de extraña hipocresía;  por cuanto se sabe  que “El principio de no intervención es la obligación de los Estados de abstenerse de intervenir, directa o indirectamente, en los asuntos internos de otro Estado con la intención de afectar su voluntad y obtener su subordinación. Es un principio del Derecho Internacional Público y deriva directamente de la independencia de las naciones y el derecho de autodeterminación de los pueblos...”.Por lo tanto, nuestro excelente Canciller, Dr. Enrique Castillo, ni siquiera contestará dicha nota de protesta, como corresponde

Pero ahí no termina esta singular historia, pues en nuestro país un desconocido y extraño personaje, salido de las líneas de los ecologistas, que mas bien pareciera ser un fingido y astuto comunista, presenta un recurso de inconstitucional en contra de la carretera antes descrita, aludiendo, según pude apreciar de la entrevista en televisión hecha a  este personaje; que no se han señalado los accesos para discapacitados. Pero como dice muy bien la Machaca “Uno a veces duda acerca  de con qué camiseta juegan algunos costarricenses”. Y siguiendo esta incómoda historia, que no termina todavía; la Sala Cuarta acepta el recurso presentado por dicho personaje, y la carretera posiblemente se paralizaría, hasta que dicha Sala se pronuncie. Por lo tanto, en mi humilde opinión personal, podríamos encontrarnos, en nuestro país, ante  una especie y rara dictadura oculta en el Poder Judicial, que hasta que no cambie su máxima cabeza y sus súbditos; seguiremos teniendo en Costa Rica casos incomprensibles, como el que les he relatado.

Como solución al engaño de los extraños, debemos desenmascarar, primeramente, a todos los hipócritas que se ocultan en las mismas sombras de nuestra sociedad, como algunos que dicen llamarse ecologistas y que realmente son comunistas, resentidos sociales, fariseos; o simplemente personas sobornables y sin ningún escrúpulo para vender su Patria. Podríamos,  tal vez,  encontrarlos algunos muy calladitos, en las mismas circunstancias en que los sandinocomunistas del Norte invadieron Isla Calero; legítimo territorio costarricense,  donde todos los demócratas y patriotas de este país, defendimos, en su momento,  la invasión cobarde e hipócrita de Ortega y que algunos de estos mal llamados ecologistas, callaron.

Algo se ha desenmascarado, en este mismo escrito; pero que todavía falta mucho que debemos desvelar todos los costarricenses de bien,  y que posiblemente son  algunos de los más peligrosos de todos, esos que, hipotéticamente, se podrían encontrar y esconder a lo interno del mismo Poder Judicial.

Usted, costarricense de verdad y de bien, tiene la palabra.




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