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Una de esas expectativas es la posibilidad de generar acciones
conjuntas por parte de ambas administraciones de tal modo que de manera
funcional se aborden problemáticas comunes para generar soluciones integrales
que resultarían en gran beneficio para la población que habita los 22
municipios del departamento y obviamente la que vive en el distrito capital.
El acto de posesión conjunta de José Antonio Segebre y Elsa
Noguera como gobernador y alcaldesa es una señal inequívoca de la armonía entre
los mandatarios que debe replicarse en sintonía entre sus diferentes equipos.
En el tema puntual sectorial, David Peláez y Alma Solano han sido las personas
escogidas por los primeros para liderar los procesos relacionados con el tema
en el Atlántico y Barranquilla desde las direcciones de salud correspondientes.
Ambos cuentan con recorrido en la administración pública de servicios de salud
por lo que ninguno de los dos tendrá que someterse a las costosas curvas de
aprendizaje y así han iniciado su gestión sabiendo qué deben hacer y
cómolograrlo.
En ese orden de ideas, ambos funcionarios responsables de la
política territorial de salud, saben que los procesos armónicos y conjuntos
construyen más beneficios a las poblaciones que los procesos aislados y
segmentados. La posibilidad para hacer prácticos esos postulados de integración
funcional territorial la está dando el mismo marco legal vigente para el sector
salud como lo es la Ley 1438 de 2011 que contempla la estructuración de redes
integradas de servicios de salud para procurar una mejor atención a los
pacientes pero también para ganar sinergia y efectividad en los procesos
administrativos y asistenciales.
Por eso no resulta descabellado pensar y contemplar a futuro la
estructuración de una operación funcional de una “megared territorial de
servicios públicos hospitalarios” que integre la infraestructura pública
distrital de servicios de salud (los Pasos y Caminos) con las empresas sociales
del estado del orden departamental localizadas en Barranquilla (Hospital Niño Jesús
y CARI), creciendo progresivamente con los hospitales departamentales que están
fuera de Barranquilla (Hospital Juan Domínguez Romero de Soledad y
Departamental de Sabanalarga), para incorporar finalmente a los hospitales
públicos de primer nivel ubicados en los 22 municipios del Atlántico.
Este tipo de “megared” no tiene que iniciar con un proceso de
estructuración jurídica ni patrimonial de una nueva gran empresa social del
estado que implicaría además de voluntad política mucho trámite burocrático. Lo
que se sugiere es procurar la consecución progresiva y ordenada de un
funcionamiento en red de tal modo que con la orientación y trabajo en equipo de
ambas direcciones territoriales de salud se generen políticas de operación
comunes en procesos como la contratación con las EPS del régimen subsidiado que
operan tanto en Barranquilla como las que lo hacen en los municipios del
departamento, la práctica de ejercicios de referenciación comparativa para
mejoramiento y fortalecimiento institucional, los procesos de compras conjuntas
para generación de ahorro en las instituciones, la construcción de una política
territorial de salud mental, entre otros aspectos.
Razones como que Barranquilla es sitio de referencia obligada de
todos los municipios del departamento del Atlántico en la derivación de
pacientes en búsqueda de mayor complejidad en la atención, la proximidad y
cercanía de todos los municipios con la capital atlanticense y la similitud en
los perfiles epidemiológicos de ambos entes territoriales, son suficientes para
pensar que sin desconocer la jurisdicción territorial de cada ente, así como
las competencias y funciones de obligatorio cumplimiento que por mandatos
legales se les ha definido a uno y otro, pudiera ser posible empezar a recorrer
un camino que permita construir confianza para avanzar en la construcción de
mejores realidades para la salud de los barranquilleros y de los demás
atlanticenses.
Si bien todas las anteriores son razones de tipo técnico, no puede
dejarse de lado en las consideraciones que se hagan al respecto, la gran
ventana por la que tienen que mirar simultáneamente tanto el Atlántico como
Barranquilla en el tema de salud como lo es el TLC con los Estados Unidos. Si
bien la gran infraestructura de prestación de servicios de salud que sería
“mercadeable” en dicho tratado está localizada en Barranquilla, ya existe en
construcción una zona franca de servicios de salud que está localizada en
jurisdicción de Puerto Colombia que tiene todas las posibilidades de ser un
actor importante en ese proceso de internacionalización de la prestación de
servicios de salud, lo que lleva automáticamente al departamento del Atlántico
a ser partícipe de ese proceso. Y habría que mencionar que entidades
hospitalarias del orden departamental como la ESE CARI de Alta Complejidad y el
mismo Hospital Niño Jesús están alistándose con infraestructura moderna y de
última generación para ser protagonistas y no simples espectadores del TLC.
En resumen, pensar que con los actuales gobernantes y sus actuales
secretarios de salud, el Atlántico y Barranquilla inicien un proceso de
acciones conjuntas en salud como entes territoriales distintos pero con
intenciones comunes y propósitos, no es un imposible…es más, ¡debería ser un
deber porque la salud a nivel del departamento y su capital no tiene fronteras!
ubeltran@hotmail.com
twitter: @ulahybepez
(Publicado originalmente en www.zonacero.info, el 06/enero/2012)(http://zonacero.info/index.php?option=com_content&view=article&id=19334:salud-sin-fronteras-territoriales&catid=103:columnista&Itemid=130) ubeltran@hotmail.comtwitter: @ulahybelpezhttps://www.facebook.com/#!/group.php?gid=9287882468: NOTAS DE ACTUALIDAD EN EL SECTOR SALUDwww.tu.tv/usuario/ulahybeltranhttp://ulahybeltranlopez.blogspot.com/http://paper.li/ulahybelpez/1311100896