La falsedad e inmoralidad de esa doctrina parasita, criminal, conocida como el marxismo o el comunismo se evidencia a medida que la historia del mundo se desarrolla y los regímenes comunistas exponen su peste. Gracias a los medios de comunicación y a la rapidez de la información, enemigos mortales del comunismo y de todo tipo de régimen totalitario, podemos enterarnos en cuestión de segundos de cómo se maneja el poder en las “republicas” populares o socialistas supuestamente gobernadas por “el pueblo”. Si estudiamos detenidamente a los regímenes comunistas existentes actualmente nos podremos dar cuenta que ya se están traspasando el poder por consanguinidad, se están transformando en monarquías absolutistas, estableciendo una línea al trono donde el gobernante entrega el poder cuando se está muriendo a un pariente por el designado; lo que es contrario no solamente al concepto de republica sino a las líneas fundamentales del marxismo mismo, el cual establece que en la fase del socialismo, el poder no debe ser ejercido por una sola persona, sino por muchas, por el partido comunista en pleno (Dictadura del proletariado) y solamente como etapa de transición entre la revolución propiamente dicha y el advenimiento de la forma más alta y definitiva de la humanidad, o el estado ideal del hombre al que Marx llama en su obra… “EL COMUNISMO”. A continuación estudiemos algunos casos donde el jefe del estado no es elegido por el pueblo, ni siquiera por una parte de él, sino por el gobernante o más bien dictador de turno que cuando ve que se está muriendo, busca afanosamente entre los miembros de su familia, designando a uno con su dedo para sucederlo en el trono y que a su muerte reciba la corona.




