. Un Ejecutivo que está llamado a
durar toda la legislatura sin fisuras y durante la que no se atreverá a hacer
cambios para no dar imagen de debilidad, ni siquiera cuando el sindicalismo
vertical unificado asalte la calle en respuesta a las decisiones más duras, que
darán identidad a la cobardía del Ejecutivo saliente del señor Zapatero. La
sorpresa lo ha sido solo al cincuenta por ciento; unos están y se esperaban,
otros están y no entraban en las quinielas. Dicen que Rajoy ejerce de gallego y
esta vez lo ha vuelto a repetir. ¡Suerte, Mariano, porque la vas a necesitar!
Tal vez lo que más me ha sorprendido
ha sido la incorporación, siempre polémica, del alcalde de Madrid, Alberto Ruiz
Gallardón. La cartera de Justicia es seguramente la más comprometida, por eso
Mariano se la ha adjudicado a Alberto; un todo terreno capaz de lo mejor y de
lo más ridículo. No olviden que se ha pasado dos legislaturas haciendo agujeros
en Madrid, tanto físicos como económicos.
Rajoy sabe que Alberto se llevará
con él a su escudero, Manuel Cobo,
cabeza brillante como pocas y claro valido durante estos últimos años, pero no
por debilidad de Gallardón sino por avispado intérprete político. No hay duda
que a Gallardón le va a tocar bailar con la más fea y solterona porque no le vamos
a dar tregua hasta que confirme que va a investigar las múltiples
irregularidades del 11-M, donde ETA está implicada hasta las cachas. Es
recomendable que la ciudadanía vuelva a leer la obra de Ignacio F. Candela:
"La afilada navaja de Ockham II. Usar el sentido común ante la evidencia
criminal”, editada en Círculo Rojo.
También le vamos a exigir que
autorice la investigación en firme del chivatazo a la banda terrorista ETA en
el Bar Faisán, donde miembros del Gobierno socialista estaban tragando saliva
para cumplir con los compromisos de la negligente negociación con banda armada.
No olvidamos que el PP se comprometió a investigar ambos temas y no puede tener
cien días porque lo que es urgente no precisa demora. Y aclarar ambos temas es
en este momento prioritario para la ciudadanía.
Hay que confiar en que la época
de la mentira y del escaqueo ha pasado a mejor vida. Si el poder es la más
completa de las servidumbres, como decía Clemenceau, entonces hay que exigirle
que empiece a servir desde el primer día de su ejercicio. Pero basándose en la
verdad y en la justicia. Siempre pensando en el contribuyente. Y siempre con la
bandeja de la sinceridad y de la honestidad demostrable.