El desierto se presentaba vasto e infinito ante la presencia de las presencias. Esas entidades fabricadas por la conciencia a partir de lo real observaban mudos durante horas algún cambio en la tierra hasta hace poco fértil. Como cual extraña formula inversa de Sherlock Holmes se hallaban existiendo esperando preguntas que responder y guardando respuestas a las que enlazar preguntas.



