Mientras el
proyecto del aeropuerto de la Riviera Maya siga detenido, gracias a la influencia
del poderoso grupo aeroportuario ASUR, que no quiere ni admite competencia en
la región, imposibilitado por la ley en contra de los monopolios para operarlo
ellos mismos, la posibilidad de aumentar el número potencial de visitantes a la
zona seguirá estancada a pesar del aumento en la construcción de cuartos y los
enormes y costosos esfuerzos promocionales que se realicen al respecto.
Sin embargo
y en tanto se logra destrabar el entuerto provocado por ASUR, para reiniciar el
proceso para la construcción de la terminal aérea de la Riviera Maya, que puede
durar el mismo número de años que lleva estancado sin una definición, existe
una alternativa real y tangible de solución, no solo momentánea ya que de
acuerdo a sus características, bien podría ser una herramienta permanente de
apoyo logístico para el tránsito de turistas, el aeropuerto de Kaua en Yucatán.
Ubicado a solo unos minutos de la zona arqueológica de Chichen Itzá y la ciudad
de Valladolid.
Inaugurado
en el año dos mil, con una inversión inicial de ciento treinta y cinco millones
de pesos, aportados por la iniciativa privada y el gobierno de esa entidad,
este aeropuerto cuenta con una pista de dos punto tres kilómetros de largo por
cuarenta y cinco metros de ancho, la pista hecha de concreto hidráulico es tal
vez la única con esa característica en toda la península, con franjas de
seguridad por ambos lados de sesenta y cinco metros.
En su
momento diversas líneas aéreas como Aeroméxico, Mexicana de aviación y American
Airlines entre otras, estuvieron interesadas en establecer frecuencias de
prueba hacia esa terminal, desafortunadamente el grupo ASUR haciendo uso de sus
poderosas relaciones con el gobierno federal, se encargo de boicotear esas
negociaciones.
Recientemente
el gobierno del estado de Yucatán, adquirió las acciones que estaban en poder
del empresario Emilio Díaz Castellanos, para obtener el control y la propiedad
total del aeropuerto y se avoco a la elaboración de un ambicioso proyecto
turístico para la zona de Chichen Itzá, que implicaba la reactivación de la
terminal aérea entre otras acciones.
Por obvias
razones de distancia y mercado el proyecto incluía aprovechar los destinos
turísticos cercanos de playa de Quintana Roo, como parte de la estrategia,
contando con todo el respaldo y participación del gobierno de Quintana Roo para
el propósito, sin embargo Fonatur a pesar del compromiso inicial que había
asegurado, abandono completamente al gobierno de Yucatán dejándolo solo en la
operación, situación que limito considerablemente la dimensión y operación del
proyecto.
A pesar de
ello la administración de la gobernadora Ivonne Ortega, contando con la
asesoría e interés de su homóloga quintanarroense, intento medianamente hacer
por cuenta propia el esfuerzo promocional para gestionar las conexiones aéreas,
encontrándose de nueva cuenta con una barrera que parece insalvable, el grupo
ASUR, que reiteradamente utiliza todos sus recursos y conexiones con el
gobierno federal, para evitar la llegada de cualquier aerolínea al aeropuerto
de Kaua.
Más allá de
los intereses comerciales de ASUR, que por sí solos no pueden ser tan
poderosos, el gobierno federal ha trabajado como su aliado, consintiendo
abiertamente en favorecer a este grupo, por encima de la razón, que como en
este caso atenta una vez más contra el beneficio colectivo de toda una región,
un contraste discursivo mediante la comparación entre lo que se dice y se hace,
porque a pesar de que el gobierno federal insista en expresar que el turismo es
una prioridad, en la practica demuestra todo lo contrario.
Situación
que desalentó a la mandataria yucateca, quien además en función del escaso
tiempo que le resta al frente del gobierno de Yucatán, decidió dejar de lado
hacer nuevos intentos. Coyuntura que coloca al aeropuerto en situación similar
a la de su inicio, la de un absoluto desperdicio.
Ahora bien,
en opinión de destacados hoteleros de la entidad y expertos en materia
turística del calibre de Sigfrido Paz Paredes, consultados al respecto, el
aeropuerto de Kaua representa una alternativa viable para favorecer el arribo
de turistas a los destinos de la entidad, principalmente a los de la Riviera
Maya, sobre todo en tanto no se consolide la construcción del aeropuerto de esa
región, en cuyo caso de todas formas podría eventualmente seguir sirviendo de
apoyo para la diversificación de las rutas.
A solo
ciento treinta y dos kilómetros de Tulum y ciento noventa y tres de Playa del
Carmen, Kaua está a una distancia razonable para poder abastecer turistas a la
Riviera Maya, considerando que las conexiones carreteras están en muy buenas
condiciones y que la duración de los trayectos sería similar a la que los
viajeros invierten en otros aeropuertos del mundo, que si bien son menores en
kilómetros, por el tráfico vehicular significan más o menos el mismo tiempo de
traslado.
Es decir que
si para el traslado de Kaua a Tulum estamos hablando de una hora y a Playa del
Carmen de hora y media en promedio, por ejemplo el aeropuerto de Narita está
a sesenta y seis kilómetros de Tokio y
el recorrido es casi de hora y media, de Gatwick es poco mas de una hora
también a Londres, como de Dulles a Washington, incluso en otros como Eseiza
que esta solo a treinta y seis kilómetros se necesitan cuarenta y cinco minutos
para llegar a Buenos Aires, mismo tiempo que se necesita utilizar entre el
aeropuerto Kennedy y Manhattan y el de Gaulle al centro de Paris, por mencionar
algunos, cuyo recorrido pasa en casi todos los casos de la hora de traslado
debido como comentábamos al tráfico vehicular, de tal suerte que la distancia
entre Kaua y Tulum, sin ese factor duraría un espacio muy similar en tiempo.
Independientemente
de ello, la cercanía del aeropuerto con Chichen Itzá permite pensar también en
el aprovechamiento del atractivo del sitio arqueológico, ya sea al inicio o al
final del viaje, con el valor agregado que eso representa para el viajero.
Por ello
muchos hoteleros locales coinciden en apuntar, que aun y con las dificultades
logísticas de esos traslados, sin pensar en ello como una solución definitiva,
la conexión a través del aeropuerto de Kaua es factible y contar con una
terminal de respaldo a la de Cancún, propiciaría el aumento de vuelos y el
consecuente incremento de turistas, que si bien en principio tendrían como
destino principal Quintana Roo, podrían eventualmente también aumentar la
derrama por ese concepto, a pesar de ser en menor grado en Yucatán.
Finalmente
la gestión para lograr las conexiones aéreas depende fundamentalmente y por definición del gobierno de Yucatán,
tanto como la misión política de evitar la intervención de ASUR, empresa
decidida a boicotear cualquier intento de este tipo que afecte su monopolio
regional, mas allá de lo que el gobierno de Quintana Roo con toda su
experiencia e interés en el asunto pueda aportar, como de hecho lo estuvo
haciendo de mutuo propio, bajo el argumento del gran beneficio que implica que
el aeropuerto de Kaua, pudiera operar rutas cuyo pasaje principalmente tuviera
como destino los polos turísticos del estado.
lamentablemente
para el gobierno de Yucatán, la
reactivación del aeropuerto de Kaua con todo lo que eso pueda significar, no es
ya una prioridad, dejo de ser de su interés, básicamente por el esfuerzo que
representa lidiar con tantos obstáculos y considerando además, que la fecha del
término del mandato esta cada vez más próxima, hace difícil pensar que algo
vaya a cambiar, a reserva de que el nuevo gobierno retome la iniciativa y
decida encarar el reto, mientras tanto el aeropuerto de Kaua, seguirá estando
desperdiciado.
guillermovazquez991@msn.com
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