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Basura digital, el infinito limitado.


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16/12/2011


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Pensado y discurriendo he llegado a un clara deducción que no hace falta investigar mucho para percatarse uno de que: al ser humano le gusta llenarlo todo de basura.




Basura en las calles y en casa que tiene que ser recogida para amontonarla, reutilizarla o enterrarla en una gran extensión. Basura en el fondo del océano donde nunca más puede ser rescatada y que se convierte en un extraño bocado mortal para lo seres que lo habitan. Basura en el cielo de forma gaseosa y oscura, la cual también habita bien calentita y refugiada en nuestro pulmones. ¡E incluso basura en el espacio! Dando vueltas eternas esperando a estrellarse entre sí a altas velocidades o a tener el curioso destino de desintegrarse con nuestra atmósfera y convertirse en ese polvo que limpiamos de vez en cuando en cuanto tenemos tiempo.









El principal objetivo de este artículo es hablar de un nuevo tipo de basura que ya existe de hace tiempo: la digital. Un tipo de basura que no ocupa espacio (físico) y que no molesta en absoluto cuando uno se acostumbra a ella. Pero esta basura aunque tenga forma de ceros y unos, tendrá también su límite ¿no? Llegará el momento en que nos agobiemos de tanto dato basura.









Según datos, cada mes pueden llegar a nacer 4.5 millones de páginas. Entonces, con sencillos cálculos matemáticos podemos deducir que en un año pueden surgir perfectamente 50 millones de páginas. Ahora imaginemos en 10 años, pero no hay que olvidar que se aplica una potencia, por lo que el crecimiento es gradual e imparable conforme más gente se une a Internet y nuevos servicios y dominios donde inscribirse surgen. El futuro del que hablo ya existe prácticamente, solo que va a ser más exagerado aún.

Cuando el mundo alcance tal cantidad incontrolable, ¿qué haremos con tanta montaña de datos en la cual nos situamos justo arriba pasando con astuta ignorancia? ¿Qué haremos con esos infinitos blogs abandonados sobre gente que habla de su vida? ¿Y qué haremos con esas infinitas fotos standard de la fiesta del día anterior? Todo tiene un límite, todo, incluso el océano que es Internet.









En mi imaginación visualizo una de esas historias de ciencia-ficción post-apocalipticas donde un tipo normal (lo normal aquí es pobreza máxima) que busca entre la basura que tiene forma de ciudad objetos que le ayuden a comprender el pasado. Cuando encuentra uno de estos (como un oso de peluche, por ejemplo) lo guarda en casa e intenta imaginar para que servía o donde habría llegado a estar. Tal extremo no llegará obviamente gracias a que nuestro mundo guarda muy bien la información y la historia, y más con Internet que es la nueva biblioteca de Alejandría. Pero enfoquemoslo en el sentido de que un internauta se podrá pasar días enteros investigando páginas abandonadas que no sirven absolutamente de nada salvo para hablar y recordar como eran las generaciones anteriores. Ya no harán falta a los abuelos para que nos expliquen su juventud, esa base de datos obsoleta como lo es Facebook muestra fotos de la misma, con sus cosas buenas y malas. Nuestros abuelos no nos contaron nunca si se drogaban, por ejemplo, ahora (entonces) el pasado basura de la red lo confirma.









No es descabellado, de hecho se está mostrando, pensar que en el futuro todos estaremos bien controlados gracias a la red. No hablo de los supuestos chips de ideas a lo “1984” de George Orwell, si no de que voluntariamente (pero a su vez, paradojicamente, inconscientemente) lo diremos todo sobre nosotros y estará registrado para absolutamente cualquier persona existente, principalmente gobernantes y empresas (no es ningún misterio, ya se ha hablado de ello en cientos de sitios).

Pero antes que nosotros hubieron millones de personas y estamos pisándolas con las botas del olvido. Esos millones (o trillones) de datos están ahí, ¿qué haremos entonces? Esto no se puede lanzar al espacio ni al fondo del océano, esto no se entierra y por supuesto no se puede ignorar eternamente. En un principio seguramente sea clasificada, y se pensará en borrar datos obsoletos para vaciar servidores. ¿Pero un familiar de un fallecido de una cuenta Facebook tendrá derecho a reclamarla? ¿Tendrá derecho a pedir que no sea borrada aunque sea solo por el recuerdo como si de un álbum de fotos se tratase? Puede ser, probablemente sí. Pero entonces llegamos a otro asunto, ¿hará todo el mundo lo mismo? Entonces poco vamos a borrar... decenas de leyes surgirán y abogados de un nuevo estilo defenderán datos basura para que su recuerdo no desaparezca. Se inventará un sistema para comprimir los datos por parte del gobierno o similar, pero entonces recordamos que todo tiene su límite... todo.













Quiero especificar la ironía que es el tener un espacio absolutamente casi infinito y que aún así se nos quedará pequeño. Se aumentará los servidores, sí, la memoria de los ordenadores cada vez será más titánica, sí, pero, repito, ¿qué haremos con toda esa basura del pasado? Google tendrá que ser más potente aún si tienes que navegar por esa peculiar imitación de Universo creado, navegar con naves espaciales digitales para llegar al planeta más extremo solo para darte un dato sencillo.













El hombre quería abarcarlo todo, y parece ser que lo ha conseguido...



Etiquetas:   Contexto Digital   ·   Historia de Edad Moderna   ·   Redes Sociales   ·   Internet

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