Era para untar... Récord negativos y falacias del gobierno de Milei

En una semana increíble, las realidades emergen solas —o con denuncias, o con errores no forzados—, pero en ninguna circunstancia el poder pudo hacer algo para evitarlo. Ni el poder político del gobierno, ni el poder económico beneficiado por el modelo, ni tampoco el poder comunicacional y mediático financiado por ambos.

 

. Ni el poder político del gobierno, ni el poder económico beneficiado por el modelo, ni tampoco el poder comunicacional y mediático financiado por ambos.
Nadie puede impedir que las verdades exploten; a tal punto que ellos mismos, en algunos casos, las terminan develando sin querer o por la impunidad que sienten.

Empezaron las revelaciones escandalosas con la denuncia por las suntuosas compras de carnes y viandas del gobierno para la Casa Rosada y la Residencia de Olivos —siendo esta última la que registraba mayor volumen de pedidos, y la Casa de Gobierno la menor, cuando es evidente que en Olivos hay mucho menos gente: solo el presidente más el personal de seguridad y mantenimiento, mientras que en la sede gubernamental trabajan muchas veces más personas.

 

Nada cerraba. Y era real: nunca Olivos debió consumir tanto más que La Rosada, hasta que un detalle lo confirmó: el pedido de té era varias veces superior para la Casa Rosada que para Olivos. Y eso derrumbó la mentira que la diputada Marcela Pagano convirtió en denuncia judicial: que el excedente asignado a Olivos iba a parar en realidad a una empresa de catering llamada «Pancitos Caseros», propiedad de una amiga personal de Karina Milei, y que ella, su pareja y buena parte de su familia estaban contratados desde el inicio del gobierno como funcionarios del Estado en la residencia.

 

El presidente dijo «afuera» y echó a todos. Incluso al resto del personal, dejando Olivos bajo mando exclusivo de la Casa Militar.

 

Era para untar… 

No los pancitos caseros de la amiga de Karina, sino la denuncia de Pagano —excompañera de ruta libertaria desde la campaña de 2023— lo que puso al descubierto el desorden. Luego vino lo de Campagnolo: en una causa paralela a la de ANDIS, tras haber negado la autoría de los audios y opuesto a someterse a peritaje —alegando edición o manipulación por IA—, terminó reconociendo en la segunda instancia que las grabaciones eran suyas y que dijo lo que dijo. Confuso, vertiginoso, difícil de seguir, pero él mismo confirmó lo que antes negaba. Por suerte, la justicia en la causa ANDIS ya había avanzado mucho en la recolección de pruebas sin depender de esos audios; de hecho ni figuraban en el expediente, pero ahora que admitió su autoría, pueden servir.

 

Era para untar… 

Quizá para mojar en alguna salsa japonesa los sushi que compartió Karina en un restaurante de Villa Urquiza; el contenido político del encuentro no trascendió demasiado, pero sí el hecho de que, a la salida, habló. Sí habló. Karina. La misma hermana del presidente, que no viajó a EE.UU. y suele enfrentar dificultades para expresarse ante micrófonos, pronunció dos frases claras:

 

«El Papa es de todos los argentinos, no es de un gobierno ni de un partido político…»

 

Y a continuación:

 

«El presidente Milei es el presidente de todos los argentinos…»

 

Dos afirmaciones evidentes, innecesarias si se quiere, pero quizá la sensación que recibe del país —por el que transita poco— le hizo sentirlas obligatorias.

 

Igual de innecesaria resultó la puesta en escena exagerada, nacionalista, malvinera y cuestionadora de la ONU con la que Milei encaró su discurso. Dijo lo que todo presidente argentino debe decir sobre Malvinas, pero se excedió: le faltó política y diplomacia para mantener adhesiones de países que votaban con Argentina (hasta Milei) y la reacción británica fue inmediata.

Se suman para perder apoyo, las votaciones insólitas en bloque con EE.UU. e Israel hasta en temas como la esclavitud —perdiendo numerosos países africanos—; los votos contrarios a la Agenda 2030 —alejando a naciones que priorizan esos objetivos—; y un respaldo incondicional a Israel que su presidente además de tener un vacío total del auditorio, ignoró el tema de territorios ocupados, y Milei también lo hizo contradiciendo la postura del Comité de Descolonización y su propio reclamo sobre las islas.

Contradicciones de locos en la ONU.

 

Y tras la gira… Persiguió a Trump sin lograr una audiencia, mientras este se reunía bilateralmente con el primer ministro británico a quien incluso eligió.

Buscó desesperadamente una foto con un protagonista relevante y se acercó al hotel donde estaba Marco Rubio, quien sin siquiera sentarse le dedicó un instante y una imagen. Curiosamente, ante la prensa extranjera —que no lo critica con la misma dureza que la local—, Milei se detuvo a responder. Y quizá no debió hacerlo, o al menos no de ese modo, sobre temas económicos y sociales, para no erosionar aún más su credibilidad ante los mercados. Frente a la mirada impasible de Caputo, afirmó que «no esperaban que el modelo produjera tantos dólares… que ahora los problemas pasaban por eso… que tenían récord de exportaciones y balanza comercial positiva y que los dólares les salían por las orejas».

 

Más tarde, de cara al año electoral, amplió: «Tenemos una bazooka de 75.000 millones de dólares para enfrentar el riesgo K que va a querer desestabilizar al gobierno», detallando que la cifra reunía «el swap con EE.UU. por 20.000 millones, el de China por otros 20.000, 15.000 millones de dólares futuro, más los 20.000 millones en reservas compradas por el BCRA».

 

Empecemos por el final: el BCRA compró, vendió, volvió a comprar y volvió a vender; últimamente compra muy poco. Hasta Gita Gopinath —exdirectora del FMI, hoy en Harvard— menciona a Argentina con frecuencia cada vez que le ponen un micrófono y no deja de insistir en "la urgencia de acumular reservas".

Volviendo a la frase de los dólares «que salen por las orejas»: no sé de qué orejas habla, pero los dólares se van del sistema financiero a una velocidad inédita. En lo que va de 2026, las divisas generadas por Vaca Muerta, minería y agro —las tres actividades en expansión— no bastaron para cubrir la Formación de Activos Externos (FAE, la clásica fuga de capitales), a pesar de que solo las personas físicas pueden comprar dólares libremente y las empresas siguen restringidas. Los montos mensuales son récord desde 2002:

 

- Enero: USD 2.613 M

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- Febrero: USD 2.368 M

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- Marzo: USD 2.363 M

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- Abril: USD 2.727 M

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- Mayo: USD 2.212 M

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- Junio: USD 2.443 M

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- Julio: USD 3.319 M (pico del año)

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- Agosto: USD 2.853 M

 

Fuente: BCRA — Informe Mercado de Cambios; Infobae, 25/09/2026

 

El promedio mensual supera los USD 2.600 millones, y la FAE acumulada en ocho meses ya ronda los USD 18.800 millones. Comparado con años electorales anteriores, la intensidad es mayor aún: en 2023 —año de comicios— el pico preelectoral fue de USD 4.731 millones en octubre, pero entonces regía cepo y la liberación fue gradual; en 2019, tras las PASO, la fuga acumulada en dos meses llegó a USD 3.500 millones; en 2015, el mes de mayor demanda alcanzó USD 1.800 millones. La diferencia decisiva: 2026 NO es año electoral, y sin embargo la salida de divisas ya supera el promedio de meses críticos de 2019 y 2015, y se acerca a los picos de 2023.

 

Faltan más de 12 meses para las elecciones y algo menos si hay PASO, y la dolarización ya marca niveles de crisis preelectoral. Eso es lo que observa el mercado: personas comprando dólares en volumen histórico, empresas sin acceso libre, tipo de cambio atrasado, reservas creciendo lentamente, vencimientos en moneda dura para el resto de 2026 y especialmente 2027. Casi todo el ingreso récord por exportaciones se fugó en el mismo instante en que entró, mientras el presidente habla de dólares por las orejas y de una bazooka de 75.000 millones —y Caputo, en Nueva York, sube la apuesta a 100.000 millones.

 

Javier Timerman, con cuatro décadas en finanzas y uno de los participantes en reuniones de Kicillof con inversores, señaló: «El mercado quiere la reelección de Milei y no confía en el peronismo, ni aún en Kicillof».

Es llamativo: el mercado confía en quien más pidió dólares, y desconfía del peronismo y el kirchnerismo, que nunca pidió endeudamiento externo masivo —solo contó con un crédito stand-by del FMI por USD 4.500 millones en 2009— y se limitó a pagar las deudas contraídas por gobiernos de corte liberal.

Cumplió compromisos incluso en los peores contextos, sin recurrir a tomar nueva deuda externa a gran escala, mientras los modelos de derecha solo se sostuvieron en endeudamiento

Es de locos también, pero eso da para otra nota.

 

Las últimas semanas, como se dice en Argentina, dieron para «hacer dulce de leche»: develaciones, falacias y errores no forzados suficientes para la prensa crítica. El mejor dulce de leche del mundo combina perfecto con margarina…

 

Danica Dorada… era para untar. Ochenta y siete años tenía la fábrica Danica, nacida antes del primer gobierno de Perón. Sobrevivió dictaduras, el desarrollismo de Frondizi, el nacionalismo de Illia, el Rodrigazo, la plata dulce de Martínez de Hoz, la hiperinflación de finales de los 80, la convertibilidad, el corralito de 2001, la recuperación posterior, el ciclo de crecimiento hasta 2012, el ajuste de Macri… y cayó con Milei. Danica, que resistió todo, sucumbió en menos de tres años.

 

Danica Dorada… era para untar. Ni el dulce de leche puede ocultar el sabor amargo: cómo este gobierno está licuando el tejido productivo y la vida de la gente.

UNETE



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