. Y los datos lo demuestran.
El presidente Milei miente.
Alcanza con una de sus últimas afirmaciones para demostrarlo: al hablar del endeudamiento de los argentinos, dijo que «muchos compraron televisores para el Mundial… y no los pagaron». El Mundial 2026 terminó hace apenas semanas; quienes compraron esos aparatos lo hicieron hace entre 60 y 70 días. La morosidad crediticia —dato oficial del BCRA— se computa a partir de los 90 días de impago. Es matemáticamente imposible que esas deudas ya figuren en mora. Sencillamente: mintió. Podríamos analizar su crueldad, su desconexión con la realidad y su capacidad de daño desde el poder. Pero lo más grave no es su forma de pensar, sino que quienes lo subestimaron hoy ven el rumbo que le impuso al país. La lista de falsedades es larga. El año pasado aseguró que la inflación minorista del INDEC «en agosto empezaría con cero». Cuando los datos fueron 2,1%, dijo que hablaba del índice mayorista. El video lo desmiente: él mismo dijo «índice minorista… la inflación». Mentira. Dice que siempre anticipó todo y que lo votaron dos veces. Tampoco es verdad. Prometió motosierra, recortar el gasto político, bajar impuestos y que el ajuste lo pagaría la casta. Cumplió la mitad: bajó impuestos, condonó deudas y entregó beneficios a corporaciones y grandes grupos económicos. Al resto, nos cobró el ajuste. Datos oficiales: - Bienes Personales (Decreto 99/2025): alícuota máxima reducida del 2,25% al 0,75% para activos en el exterior. (Fuente: BOE)- RIGI (Ley 27.742): estabilidad fiscal y exenciones exclusivas para inversiones mayores a USD 200 millones. (Fuente: Senado)- DNU 70/2024: condonación de deudas aduaneras empresariales sin límite. (Fuente: BOE)- Tarifas: entre dic 2023 y jul 2026, electricidad, gas y agua subieron entre 580% y 820%. (Fuente: ENRE, ENARGAS, AySA)- Tasas de interés: crédito productivo con tasas reales del 15–20% anual, inaccesibles para PyMEs. (Fuente: BCRA)- Endeudamiento: 21,3 millones de personas con deudas en situación irregular, el nivel más alto en 22 años. (Fuente: BCRA, jun 2026) Para la industria nacional, las PyMEs y el comercio interno: nada, salvó un "RIGI PYME" que exige una inversión de 150.000 dólares, lo que deja fuera de juego a la mayoría de PYMES y comercios. Por lo demás, ningún beneficio, todo pesa, ningún descuento impositivo, ningún subsidio energético al contrario, volaron los precios y tarifas y junto a eso los impuestos en la misma proporción.El tipo de cambio contenido artificialmente destruyó la competitividad, la eliminación de subsidios multiplicó los costos y el crédito desapareció. Este patrón no es nuevo: es el mismo que aplicaron Menem y Macri, pero acelerado al máximo. Dice que no ocultó nada, pero nunca dijo a quiénes afectaría. Y mucho menos advirtió que el ajuste —interminable, porque cae la recaudación y hay que ajustar más— recaería siempre sobre los mismos: salarios, jubilaciones, educación, salud, industria, PyMEs y clase media. Lo que seis dictaduras, el menemismo y el macrismo no lograron en décadas, este gobierno lo hizo en dos años y medio: desarticular el ascenso social y empobrecer a la clase media. «En el mismo rumbo, pero más rápido»: el sueño de Macri, cumplido a la mitad del camino. Hoy la clase media se reduce y se debate en riesgo. Según el consultor Guillermo Olivetto, el dinero disponible de las familias cayó un 41% respecto de 2017, año que ya era de fuerte deterioro. Consultado sobre cuánto se tardaría en recuperar, respondió: con un modelo que recupere ingresos, se ganan 2 a 3 puntos por año. A ese ritmo, volver al nivel de 2017 tomaría entre 13 y 15 años. Ese es el daño generacional que deja este gobierno. El modelo económico concentrado no necesita clase media: solo necesita consumidores pobres y mano de obra barata.Si la clase media no entiende que todos los proyectos de este signo conducen al mismo lugar, y no lo recuerda al votar, ya no habrá tiempo de recuperarse. No se le pueden pedir milagros al próximo gobierno que venga a recomponer lo destruidoCómo tampoco se puede esperar un modelo distinto de este gobierno.Pero sí se le puede pedir a la sociedad que no vuelva a elegir el mismo camino, en el que justamente la sociedad no importa, lo único que cuenta es la rentabilidad corporativa y a la gente, con que tengan una inflación controlada ya creen que la benefician, cuando ese control inflacionario, solo tiene el ancla del poder adquisitivo derrumbado. Espero la gente lo vea en las próximas elecciones y que no sea demasiado tarde.