La Bestia

Había una cosa viva

 

.

debajo de mi lengua.

Sabía tu olor.

Tu pulso.

Nunca necesitó tu nombre.

La llené de tierra.

Al principio arañaba.

Después gemía.

Después nada.

Y yo seguí viviendo

justo encima.

La Bestia despertó.

Y tiene hambre de...

TI.

Me rasca las costillas,

me muerde por dentro.

No quiere recuerdos.

No quiere otra puta canción.

Te quiere a ti.

De carne.

De hueso.

Respirando frente a mí.

Tiene hambre de ti.

Hambre de ti.

No te confundo con nadie.

Mi cuerpo no es idiota.

No hay otra voz.

No hay otra espalda.

Sabe exactamente

a quién le falta.

Le eché ruido.

Le eché vida.

Pero las noches

huelen a tierra removida.

Y algo está saliendo.

Me arde el pecho.

Me pesan los días.

Quiero tocarte.

Maldita sea...

quiero tocarte.

La Bestia despertó.

Y tiene hambre de...

TI.

No quiere recuerdos.

Te quiere a ti.

De carne.

De hueso.

Respirando frente a mí.

Tiene hambre de ti.

Hambre...

de ti.

Ella recuerda

que podía alcanzarte.

Y recuerda...

que corrí.

Yo.

Fui yo.

Cuando todavía había piel,

yo puse tierra.

Y ahora pregunta:

¿por qué huiste

si era él?

TAC.

TAC.

No sé.

Tiene hambre de ti.

Hambre de ti.

Araña.

Muerde.

Ya no voy a enterrarte.

Si tienes hambre...

ve por él.

Yo también lo quiero.

Hay cosas

que no se pudren bajo tierra.

Echan raíces.

TAC. TAC.

UNETE



Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF

  • linkedin facebook twitter
  • ©reeditor.com
  • Todos los derechos reservados
  • Avisos Legales