. Así, entre
todos, se forja la vida de una familia, de un poblado, de una nación y por supuesto,
de la humanidad toda.
Sin embargo, esa vida en común no es
gratuita. Se paga un precio por vivir en paz. Ese precio consiste en reprimir
algunos impulsos, unos muy primitivos, algunos sofisticados y otros hasta
necesarios, pero como se apartan de lo que acepta la sociedad, se deben
controlar.
Los controles, los impone la propia
sociedad. Y para ello, ha buscado dos formas de control: el formal, que es la
utilización de la fuerza de la ley; y, el informal, que son las reglas que nos
rigen en la moral, en la religión y en los convencionalismos sociales.
No se puede ni es válido, que el
Estado asigne a cada ciudadano o habitante un policía para cuidarlo. Tampoco,
que el Estado conozca de todo tipo de conflictos, que no es otra cosa que la
conducta desviada de un miembro de la sociedad.
Lo cierto es que sólo aquellos
conflictos que no puedan arreglarse por vía pacífica, por la vía de la
conciliación y la concordia entre las partes interesadas, algunas veces con la
tutela del Estado y otras, cobijadas en organizaciones y formas de control
social informal, que le permitan a los miembros de la sociedad, exponer sus
quejas, ser escuchados y ahí, dirimir sus diferencias.
Claro, todo lo expuesto es una teoría,
es la doctrina en boga y la utopía a seguir para lograr una vida en sociedad
plena, satisfecha y sin problemas.
Sin embargo, ¿qué sucede cuando quien
tienes frente a ti, te dice de manera frontal y arrogante: hazle como quieras
pero no cedo? ¿Qué hacer en el caso de quien sabes está violentando en tu perjuicio
un derecho y al hacerlo valer, te dice que él no está obligado a acatar ni a
respetar tu derecho?
Sucede lo que ha llevado a nuestro
México a donde se encuentra ahora: una indiferencia total de parte de la
autoridad, la impunidad absoluta del infractor pues los medios de control
formal, la ley y los justiciantes, no son suficientes para hacer valer el
derecho de la víctima.
Va Usted, mi querido lector ante el
señor autoridad, el que sea, y solicita Usted se haga valer un derecho que es
suyo, que Usted sabe le pertenece y que está siendo agraviado por alguien. En
el México actual, a pesar de contar con título de abogado, de litigar ante
tribunales y de sentirse sabedor de las leyes, es ofensivo el trato que se
recibe.
En efecto, acudir ante la autoridad,
municipal, local o estadual, como dicen los que creen saber y federal, es lo
mismo en su arrogancia y desprecio al pueblo. Si la autoridad quiere atenderle,
lo hace. Si no, espérese Usted a los tiempos de la autoridad, que son distintos
de los de los mortales que acudimos a solicitar justicia.
En ese desprecio de la autoridad va el
precio de su poder. La gente sabe, entiende y comprende que está siendo
menospreciada y que no es lo que merece. Tal vez, el castigo sea el voto. Vea
nada más cómo le ha ido al PAN y espérese para ver la factura que van a cobrar
a los demás partidos y candidatos.
El problema es cuando la convivencia
social se rompe, cuando la gente ya no confía en el señor autoridad, sea cual
quiera que sea ésta y busca una forma alterna de solución de conflictos. Pero
no piense Usted que esas formas que ahora asumen como panacea de todos los
males: Justicia restaurativa; Arbitraje; Conciliación; Mediación y todas las
figuras jurídicas mal traducidas y mal importadas a México y que a fuerza
tratan de implementar en un sistema que no está preparado para manejarlas.
La convivencia social está
resquebrajada. La gente no confía en su vecino, no cree en la autoridad y no
tolera más al Estado y a los políticos. El orden, la posibilidad de la
convivencia pacífica entre los miembros de la sociedad es cada día más ruda,
más áspera y más difícil. Pareciera que
se apuesta a resquebrajar por completo la cohesión social.
Lo que sigue, son la asonada, el
motín, la rebelión, el levantamiento y las demás figuras que pasan de ser
delitos políticos a posturas heroicas, según quién escriba la historia.
Me gustaría conocer su opinión.
Vale la pena.
José Manuel Gómez Porchini.
Comentarios:
jmgomezporchini@gmail.com
http://www.mexicodebesaliradelante.blogspot.com/