Danza de Ausencias (a veces vuelve la luz)

Tu libro sigue abierto

 

.

donde lo dejaste tú.

La tarde cae despacio

sobre las cosas de ayer.

Y hay una lámpara encendida

que todavía habla de tu luz.

No sé si el viento guarda nombres.

No sé si escucha el temporal.

Solo sé que hay una silla

que nadie se atreve a ocupar.

Y te nombro.

Porque el silencio no alcanzó.

Y te nombro.

Aunque no sepa dónde vas.

Y te nombro.

Porque algunas ausencias

siguen sentadas a la mesa

mucho después de marchar.

Y te nombro.

Como quien cuida una llama.

Como quien protege el mar.

Como quien sigue dejando

una luz para regresar.

No volvió tu voz al banco.

Ni los martes bajo el sol.

Pero encontré una palabra

respirando entre tu adiós.

Una línea subrayada

con tinta azul y temblor.

Y entendí que hay despedidas

que no conocen conclusión.

No sé si el tiempo guarda huellas.

No sé si aprende a perdonar.

Pero hay fotografías viejas

que todavía saben hablar.

Y te nombro.

Porque el silencio no alcanzó.

Y te nombro.

Aunque no sepa dónde vas.

Y te nombro.

Porque algunas ausencias

siguen sentadas a la mesa

mucho después de marchar.

Y te nombro.

Como quien cuida una llama.

Como quien protege el mar.

Como quien sigue dejando

una luz para regresar.

Hay nombres que permanecen

en los objetos más pequeños.

En una página doblada.

En una puerta entreabierta.

En la canción que aparece

cuando nadie la llamó.

En el reflejo de una ventana.

En la costumbre de esperar.

En el libro que nadie cierra.

En la lámpara del corredor.

En el espacio que dejaron

y aprendimos a habitar.

Si alguna vez escuchas esto,

aunque no conozca tu nombre,

quiero que sepas

que alguien pensó en ti.

En la silla vacía.

En la luz encendida.

En la esperanza que resiste

cuando todo parece partir.

Y te nombro.

Porque el amor también espera.

Y te nombro.

Porque olvidar no es sanar.

Y te nombro.

Porque algunas ausencias

siguen viviendo entre nosotros

sin dejar de respirar.

Y te nombro.

Como quien guarda una estrella.

Como quien vuelve a mirar.

Como quien deja una ventana

abierta hacia la claridad.

La noche sigue cayendo.

La lámpara sigue ahí.

Y aunque no sé si volverás,

algo de ti permanece aquí.

No siempre vuelve quien falta.

A veces vuelve la luz.

Y a veces basta una huella

para seguir andando.

UNETE



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