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¿En qué paso en falso, alma mía, confundiste al pasajero con todo el viaje?Nombras Veracruz como quien marca un punto en el mapa,y olvidas que no fue la carretera la que te llamaba,sino una ruta más antigua:un latido ya en curso,sonando en tiantes de cualquier entrada.No fue él.Como no es del mar la culpa de que alguien naufrague.Pero tampoco fue azar. Fue mezcla.Una mezcla sin nombre, insistente, que ya encendía la pista en la penumbra de tu ánimo.Fue la levadura en tu pecho, subiendo, no fue el cuerpo ajeno, fuiste tú cociendo.Cumbia en la sangre, memoria latiendo, no es lo que se marcha, es lo que va creciendo.Báilalo, suéltalo, que el golpe te guíe, que lo que dolía ahora te alivie.No es ausencia fría, es calor que sigue, una receta antigua que nunca se extingue.Dices que recuerdas. Te confundes.No vuelve la escena, vuelve el cuerpo repitiendo el mismo baile.Una mesa, la inclinación de la luz sobre el vino,el leve roce de las risas—no son memoria: son repetición en clave.¿Y por qué pesa?Porque lo cocido no regresa a lo que era aire.Porque hay sabores que no admiten segunda vuelta sin volverse disfraces.He aquí la antigua precisión: el paladar distingue, pero no manda al hambre.Insistes en ponerle causa,como si el mesero respondiera por el cable.Pero no.Él fue ocasión:una pista encendida, una hora imparable.Tú fuiste la bocina, la calle, la esquina.El ritmo sonaba desde antes que viniera a la vida.Y lo ocurrido no pertenece a quien llegó,sino a lo que en ti ya ardía en la cocina.No ignoras dónde guardarlo.Persiste en tu trazo el error de situarlo afuera,cuando su sitio siempre fue dentro del pecho que vibra.De ahí la incomodidad.No es la mesa vacía, es la falta de lugar para lo que aún te salpica.Fue la levadura en tu pecho, subiendo, no fue el cuerpo ajeno, fuiste tú cociendo.Cumbia en la sangre, memoria latiendo, no es lo que se marcha, es lo que va creciendo.Báilalo, suéltalo, que el golpe te guíe, que lo que dolía ahora te alivie.No es ausencia fría, es calor que sigue, una receta antigua que nunca se extingue.Lo que llamas ausencia es apenas un residuo:un aroma que persiste,una cocina cerradaque, sin embargo,continúa soltando ruido.Mira con rigor tu pena. No es pérdida: es cambio de ritmo.El trigo no deja de ser trigo por haberse vuelto platillo.Y aquello que fue amor, si no puede repetirse, no por eso pierde su brillo.Hay verdades que no caben en la mesa, pero viven tranquilas en la memoria del hojaldre sencillo.Esa, alma mía, no depende de nadie, late en tu propio organillo.Sube la masa, sube el son, lo que te quemó se volvió canción.Cumbia en tus pasos, rap en tu voz, ya no es despedida, es transformación.Sube la masa, siente el shock, lo que fue banquete hoy es tu flow.Lo que te dolía ahora da sabor, levadura nítida en tu corazón.