Tono tenue

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En mi vida he visto y experimentado tantas formas del amor, algunas tan bellas y otras tan absurdas. Me pregunto si al final cada persona tiene su propia versión, si el amor también es un constructo social, una necesidad básica de la humanidad o una historia más de tantas por contar.

Pero pienso en Dios. Y para mi Dios y el amor son la misma cosa ¿Es esa mi versión? ¿O es una verdad absoluta? No lo sé.

Pero mi experiencia del amor es que es silencioso, no es que sea un cúmulo de palabras ahogadas, es más bien el único silencio capaz de trascender las lenguas y aun así expresarse con mayor profundidad que cualquier palabra.

El amor es pasto no es asfalto, es día y es a veces la noche, la noche oscura pero plagada de estrellas. Es el amor entonces una verdad pura y cristalina.

El amor no rompe, pero si se asfixia de ausencia o de violencia; no destruye, no enferma, porque el amor si duele no es amor, es una imitación vacía y cruda llena de remordimientos y faltas.

El amor no es frágil, nosotros somos los frágiles incapaces de sostenerlo puro e intacto; el amor es tan delicado que parece etéreo, pero es impasible, estoico y formidable, capaz de enmendarse una y otra vez por el amor que más ama. Entonces el amor es poderoso, pero también es invisible para los ojos que no ven y que viendo lo desprecian.

¿Así también están despreciando a Dios esos ojos?

No me cabe en ninguna de mis supuestas neuronas la idea de verlo y dejarlo ir por miedo a lo que puedo pretender perder. Pero es que siempre ha sido así, si no es amor es miedo y así la eterna disputa. No es que exista distinción alguna entre la humanidad, pero pienso que habitamos entre los que aman y tienen miedo de amar.

A veces, yo también hui, yo también fui la que emprendió la retirada y pagó las consecuencias de esa huida. A veces yo también mentí y me mintieron, construyendo versiones aún más falsas del amor.

Pero nada que no sea el amor dura para siempre, ni el oro, ni el miedo, ni lo demás.

Entonces, si somos capaces de sostener en nuestro espíritu el amor, el verdadero, el que es cristalino y une, entonces tendremos esperanza, gozo y plenitud.

Sí, si podemos renunciar al amor, pero es nuestra única fuente de vida y tarde o temprano, lo andaremos buscando y cuando lo encontremos, sabremos lo valioso que somos por ser capaces de sostener en el alma lo único real que existe en el universo.

Primero siento, luego purifico todas mis emociones hasta que deje de arder, hasta que quede solo el amor; eso es alquimia y es un proceso costoso, pero a cambio habitaré en la única versión del amor que me alinea con la Luz y eso soy yo. 

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UNETE



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