Nos gusta saber la verdad, sinembargo nos cuesta aceptarla muy a menudo. Es algo curioso ver la reacción de alguien cuando pide la verdad y nada más que la verdad. Al oírla estallan en ira, enfado, frustración, tristeza… Y el; “ya sabía yo que no debí habértelo dicho” puede ser una respuesta común tras haber dicho esa verdad tan verdadera, por parte de quien la mencionó.



