Danza de Gravedad Invertida
Danza de Gravedad Invertida
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Segundo nacimientoMe siento recién paridapor mi propia sombra,con siglos de fuego dormidoen la médulay montañas antiguasrespirando en la sangre.Y no es poca cosa.Hubo un tiempoen que caminaba por la callecon la insolencia luminosade quien creeque el mundo es una fruta maduraesperando su mordida.Sin miedo.Con taconesque hacían temblar el asfaltocomo pequeños truenos domésticos.Porque cuando una mujerreconoce el idioma de su fuego,hasta el cementoinclina la cabezapara escucharla.Hoy lo entiendo distinto.No era el mundolo que quería devorar.Era la vidaempujando sus mareascontra mi pecho cerrado.La ligerezaatraviesa mis huesoscomo un viento antiguo.Y vuelvo a ser mariposa.No por el vuelo.Volares apenas un gesto del cuerpo,sino por la maneraen que el airese arrodillaen el templo secretode mi mente.Antes creíaque la metamorfosistenía que anunciarsecon relámpagosy catedrales de fuego,algo dignode una tragedia hermosa.Pero no.La metamorfosisno llega como un trueno.Llegacomo un idioma olvidadoque regresa en fragmentoshasta volverse plegaria.Hoy el río me habló.Y yo —que siempre fui obstinada—por fin guardé silencio.Me enseñóque no se tratade negar el peso,sino de entregarlo al caucepara que el doloraprenda a convertirseen corriente.Y pesoyo tenía.Orgullo también.Y una terquedadcapaz de discutircon las leyes invisibles del destino.Pero qué bueno.Porque gracias a esa llamano me rompí.El miedocayó de mis hombroscomo un manto empapado.Pesado al principio,pero despuésbuscando descansoen la paciencia de la tierra.Soy un ríoque aprendió a escucharsu propia corriente.Lento.Pero irrevocable.La libertadno es huidani cielo despejado.Es una danza sagradaentre los escombros.Es caminar dentro del dolorsin permitirque el corazónse convierta en piedra.Porque dentro de míhay un temploque aprendió a respirarentre ruinas luminosas.Y mira que yo pensabaque el temploestaba en otra parte.Ahora séque siempre estuvo aquí.Que todo ese ruido,esa prisa,esa hambre feroz de mundo…también eraparte del camino.Bueno…tampoco me arrepiento.La verdadsí queríacomerme el mundo.Y qué bueno.Porque gracias a esa muchachaque caminaba sin miedoentre incendios y constelaciones,hoy puedo decirlocon una calma nueva:la gravedadtambién sabe bailar.Y desde este centroque sostiene mi vidacomo un sol invisible,alzo el vuelo.Porque si algo aprendídespués de tanto incendioy tanta ruina fértil,es que nadieme enseñó a nacer.Ese milagrolo inventé yo.Para mi tía Lorena —que conoce el secretode devolverle respiracióna las palabras.