Caputo: de Wall Street al colchón de los argentinos, para salvar el modelo Milei

Si bien en Argentina brillaron los Chicago Boys en los años 80 —seguidores de Milton Friedman, considerado por ellos el “dios” del liberalismo— y ese grupo de economistas que respondían a intereses corporativos internacionales y elitistas nos condujo a la década de los 90 con el neoliberalismo argentino, hoy el escenario parece distinto, aunque con un aire familiar.

 

.

Los economistas que rodearon a Mauricio Macri entre 2015 y 2019, y que desde finales de 2023 llevan adelante el modelo de Javier Milei, podrían definirse como los “Wall Street Boys”, o incluso los “FMI Boys”.

Y sin pensarlo demasiado, Luis “Toto” Caputo lo fue con Macri, provocando el mayor endeudamiento de la historia argentina —“el mayor de la humanidad”, como le gusta decir a Milei— y ahora vuelve a serlo con Milei, generando el mayor endeudamiento en el menor tiempo.

Un hombre del Fondo Monetario Internacional y de Wall Street, aunque hoy —parece— ninguno de los dos le estaría dando señales claras de apoyo.

Tampoco JPMorgan Chase, donde supo trabajar en el pasado. Ni siquiera el mercado financiero, que junto con quienes elaboran el índice, parece dispuesto a acompañarlo en la baja del riesgo país.

Y ni hablar de otros bancos importantes de Wall Street: seis de ellos ubicaron a la Argentina entre los cuatro países con mayor riesgo de default y crack financiero, junto a Irán, Sri Lanka y Ecuador, ante el escenario de una posible escalada bélica tras acciones de Estados Unidos con Irán.

Los especialistas dicen que, si esta guerra escala en tiempo y participantes, aunque suban los commodities —crudo, minerales, productos del agro y alimentos—, el temor al riesgo financiero podría ser mayor y las inversiones en papeles y monedas argentinas podrían caer.

La guerra puede ser un detonante.
Pero Wall Street siempre tiene un “pero” con Argentina.

Y curiosamente lo mantiene incluso con un modelo de derecha, pro-mercado, corporativo y elitista.

Es cierto que a Sergio Massa, en el último año del gobierno de Alberto Fernández, con once meses de sequía, miles de millones de dólares menos de ingreso, brecha cambiaria y la inflación disparada —algo que además Milei incentivó en campaña—, Wall Street ni siquiera pensaba en Argentina más allá de cobrar sus deudas.

El FMI presionaba para cobrar el endeudamiento tomado durante el gobierno de Macri, exigiendo ajuste interno, sinceramiento de variables y reformas.

El gobierno de Milei hizo todo eso y hasta más de lo que pedían el FMI y Wall Street: reformas, ajuste, incluso reforma laboral.

Sin embargo, hace un tiempo el propio Caputo deslizó una frase:

“Tenemos que dejar de depender de Wall Street”.

Y ahora lo hizo explícito, incluso con una publicidad del Banco Nación que dice:

“No dejes los dólares en tu casa perdiendo ganancias…”

En una conferencia en Mendoza fue aún más directo y con un lenguaje cercano a la gente.

Al comienzo de su gestión, cuando muchos hablaban de dólar barato, dijo:

“No te lo pierdas, campeón. Si te parece barato, andá y comprá”.

Ahora, menos de un año después, sostiene lo contrario:

“Traé los dólares al banco”.

¿Los dólares que compró la gente en este tiempo?
¿Los “argendólares”?
¿Los dólares en el exterior?

Si se trata de cuentas en el exterior —como dice el ministro— “el país los necesita para la producción y para dar crédito”.

“Después se quejan de que no hay crédito para las pymes, pero no traen sus dólares”.

El problema es que Caputo tampoco trae los suyos.

Según su propia declaración patrimonial, tiene al menos dos tercios de su fortuna en el exterior, incluyendo fondos vinculados a la Isla de Man.

El ministro se molestó mucho cuando un periodista se lo preguntó el año pasado.

Y aunque los fondos estén declarados y paguen impuestos, no están en el sistema productivo local, como él mismo propone.

Caputo dijo que hay más de 170.000 millones de dólares en los colchones de los argentinos.

Los “colchones” cotizan más que todo el mercado financiero, bursátil y de exportaciones.
Incluso superan por más de tres veces el récord de reservas genuinas que tuvo Cristina Fernández de Kirchner.

La pregunta inevitable es:

¿por qué, con un gobierno pro-mercado, corporativo y liberal, los argentinos siguen sin confiar?

Empezando por el propio Caputo.

¿Será que nunca alcanza?
¿O que las corporaciones, las élites y la política se llevan los dólares del sistema?

¿Cómo confiaría un ciudadano común o un trabajador, si esos dólares representan todos sus ahorros, cuando los más ricos no lo hacen?

¿Hay forma de revertirlo?

Entre 2002 y 2011 la hubo.

Sin convertibilidad y sin cepo, con dólar alto en términos de precios relativos, baja inflación y tasas positivas, era buen negocio traer dólares al país.

Hoy claramente no lo es.

El nivel de precios está muy por encima del valor del dólar y las ganancias en tasas de interés superan a ambos.

Por eso todavía hay tantas inversiones en pesos mientras el dólar se estanca o cae.

Pero esto tiene fecha de vencimiento.

Los dólares del agro ingresarán hasta julio o agosto.
En el segundo semestre dependerá casi exclusivamente de minería y de Vaca Muerta.

En diciembre llegará la cosecha fina, aunque con presiones del sector agropecuario para reducir retenciones o directamente no pagarlas, lo que disminuiría aún más la recaudación.

Además, se espera un verano con fuerte demanda de divisas por viajes al exterior si el dólar no repunta.

En 2027 los compromisos en dólares superan los 20.000 millones.

El Banco Central sigue con reservas negativas, pese a lo que compró.

La opción de colocar deuda parece no estar disponible: Wall Street no muestra demasiado interés.

Y los dólares que se generen hasta el año próximo serían insuficientes incluso para cubrir los pesos privados hoy colocados a tasa.

Ni hablar del resto de los pesos en pasivos remunerados y Letras del Tesoro, que vencen antes de las elecciones.

Y las elecciones…

2027 es un año presidencial, y en Argentina nunca hubo elecciones sin fuerte dolarización.

Este no será la excepción.

Si el Tesoro de Estados Unidos sigue apoyando, podría sorprender la demanda de dólares más que las ventas que se vieron en las legislativas de 2025.

El modelo no se ve sólido.

Ni en lo financiero, ni en lo productivo —que sigue cayendo—, ni en la recaudación, ni en la actividad.

Solo la inflación, uno de los mayores logros del gobierno, había bajado desde niveles extremadamente altos… aunque ahora lleva siete meses en aumento.

Y sin embargo ocurre algo llamativo.

El estudio de pobreza, consumo y expectativas sociales de la Universidad Católica Argentina muestra algo que muchos analistas no logramos ver.

Su director, Agustín Salvia, lo resumió en una frase sorprendente:

“Hoy hay una pax económica”.

Entre los numerosos datos del informe del Observatorio de la UCA, hay dos que llaman especialmente la atención.

Uno interpela al peronismo en relación con 2023.
El otro preocupa a futuro.

El primero analiza el riesgo de inseguridad alimentaria:

* 22,7% en 2023

* 25,9% en 2024

* 17,5% en 2025

En el sector más bajo:

* 2,4% en 2023

* 2,4% en 2024

* 1,7% en 2025

Parece increíble, pero hubo mayor seguridad alimentaria en 2025 que en 2023.

La inflación explica gran parte de esto.

Pero hay otro dato inquietante.

Cuando el observatorio pregunta:

“¿Cómo cree que estarán sus hijos o nietos en el futuro?”

El 82,6% de la población cree que estarán mejor.

En los sectores más bajos la cifra es aún mayor:
86,7% y 85,9%.

Es sorprendente.

Salvia lo explica con una idea sencilla:

“La gente necesita creer. Si no cree, se queda sin impulso”.

Lo inquietante es que tanta esperanza conviva con una era marcada por la inteligencia artificial, la caída del empleo y el avance global de modelos económicos de derecha.

En definitiva, más allá de lo que crea la gente, que todos estemos mejor —nuestros hijos y nuestros nietos— dependerá de que el modelo Milei no colapse por falta de dólares.

Edición de estilo: Yedith Cazarín – Escritora

UNETE



Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF

  • linkedin facebook twitter
  • ©reeditor.com
  • Todos los derechos reservados
  • Avisos Legales