Nadie como Bad Bunny, la jugada maestra del Súper Bowl

 Tengo que reconocer que soy (o era) un crítico de la música de Bad Bunny. Por más que intenté escucharlo, nunca me atrapó y ni siquiera los algoritmos me lo ponían aunque fuera por alguna extraña equivocación. Es decir, vivíamos en mundos musicales distanciados y extremos.

 

. Por más que intenté escucharlo, nunca me atrapó y ni siquiera los algoritmos me lo ponían aunque fuera por alguna extraña equivocación. Es decir, vivíamos en mundos musicales distanciados y extremos.

Pero todo cambió cuando escuche su concierto Tiny Desk de NPR que grabó en abril de 2025. Ese día lo escuché completo. Me sorprendió la cantidad de ritmos latinos y el orgullo por sus raíces, del amor hacia Puerto Rico y sus tradiciones.

Y de una manera muy extraña tengo que reconocer (y no es que a partir de ese momento ya me gustara toda la música de Bad Bunny), ese concierto me abrió una nueva perspectiva muy interesante y fue así como conocí el disco “DeBí TiRAR MáS FOToS”.

Así pasaron los meses (diría una canción) y yo con el placer prohibido de que me había gustado su presentación y hasta lo comentaba con amigos, quienes me veían con cara de sorprendidos (algo así como los emojis de una carita con los ojos y la boca bien abiertos) demostrando rechazo a mis comentarios.

Fenómeno cultural

Pero a partir de Súper Bowl, nadie puede negar que Bad Bunny es un fenómeno cultural. Justo en el momento donde la política migratoria se ha convertido en un peligro incluso para los propios estadounidenses, el grito de rechazo y protesta se transformó en una serie de notas musicales, recuerdos, emociones y nostalgias de Puerto Rico y de toda América Latina.

Hablar del show del medio tiempo es contemplar el hecho que 135.4 millones de espectadores vieron el espectáculo en televisión (aunque algunas cifras apuntan más alto, hasta los 142.3 millones). Y que esta cifra, rompió el récord histórico de audiencia para un “halftime show” del Súper Bowl, superando los 133.5 millones de Kendrick Lamar en 2025.

Y lo realmente interesante, es que fue un show latino para latinos. No fue diseñado para entretener a los aficionados estadounidenses, más bien fue pensado y ejecutado para que todos los latinos se sintieran representados de alguna manera.

Ya sea con los puestos ambulantes o la casita familiar de las reuniones de los domingos. Con la boda, la orquesta, el baile y los niños durmiendo en las sillas. Con los apagones de electricidad, con lo verde de las veredas o con los cantos de libertad, pero sobre todo con la música. No importa si somos caribeños o no, esos ritmos siempre tocan el corazón.

Y si a esto faltara algo, lo completó nombrando en voz alta todos los países del continente y la frase “Todos juntos somos América”. Algo parecido a lo que Rubén Blades hizo en su canción "Patria" donde dice que la “patria es un sentimiento en la mirada de un viejo… y son tantas cosas bellas”.

Así, cuando todos esperaban un espectáculo estridente, colorido, en inglés y bailable (según los estándares anglosajones), Bad Bunny los invadió con ritmos puertorriqueños y puso en el evento deportivo más estadounidense por excelencia, la magia de los latinos.

Objeto de estudios

No por nada este músico puertorriqueño ha pasado de ser el representante más exitoso de la música urbana, a un objeto de estudio sociológico por parte de varias universidades.

Por ejemplo, la Universidad de Yale dio un curso durante otoño del 2025 llamado “Bad Bunny: Estética Musical y Política”. Así, estudiaron el impacto de su música, su estilo y su imagen, en las comunidades latinas inmigrantes en Estados Unidos.

Pero además la Universidad Estatal de San Diego, de Princeton, la UNAM y Universidad Pontificia Bolivariana entre otras, han estudiado desde una perspectiva científica el fenómeno Bad Bunny.

Hoy mismo se ha convertido en un símbolo de resistencia, de orgullo por todo lo que sea que englobe el concepto latino y en lugar de quedarse en la fórmula musical que le dio un éxito sorprendente, regresa a sus raíces y le presenta al mundo ese Puerto Rico que parecía olvidado entre el reguetón, el rap y el trap.

De tal manera que nadie como Bad Bunny, que diseñó una jugada maestra para ganar el Súper Bowl y lanzar una protesta pacifica, amoroso y contundente contra Trump, ICE, James David Vance; la Patrulla Fronteriza, Kristi Noem y todo el aparato de gobierno, que han utilizado para crear miedo y terror en la comunidad de inmigrantes en los Estados Unidos.

UNETE



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