No pasaron cosas, las hicieron, el nuevo Modelo Milei: aumentos por las dudas...

El nuevo modelo de Milei: aumentos por las dudas En octubre de 2025, Marcos Lavagna anunció que el INDEC actualizaría desde enero de 2026 su modelo de medición de inflación, todavía basado en una canasta de consumo de 2004.

 

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Una metodología que ya no reflejaba cómo viven los argentinos: ponderaba productos prácticamente desaparecidos y subestimaba el peso real de los servicios, hoy uno de los mayores gastos familiares.

No era una inflación inventada.

Era una inflación cada vez más irreal.

Teléfonos fijos, televisores de tubo, walkman, CDs grabados para vender en la calle y consumos hoy meramente decorativos seguían influyendo en el índice, mientras alquileres, tarifas, conectividad y servicios esenciales pesaban mucho menos de lo que realmente pesan.

Cuando Lavagna intentó cumplir con la actualización prometida, chocó con el Ministerio de Economía. La negativa a publicar un índice más alto terminó en su renuncia.

El problema no fue técnico.
Fue político.

La credibilidad de la “desinflación” que exhibe el gobierno de Javier Milei se sostenía sobre números construidos con hábitos de consumo de hace veinte años.

Las declaraciones del ministro Luis Caputo y las acusaciones mediáticas que buscaron vincular a Lavagna con la oposición por su relación con Sergio Massa solo agravaron una crisis que inevitablemente iba a tener costo económico.

Y lo tuvo.

Mientras el gobierno habló de caídas financieras globales, el Riesgo País subió casi exclusivamente en Argentina.
Porque sin estadísticas confiables no hay precios, salarios, contratos ni deuda que funcionen con normalidad.

No pasaron cosas: hicieron cosas

El relato es conocido: “pasaron cosas”.
La misma fórmula usada en otros ajustes similares.

Pero no pasaron cosas.
Se tomaron decisiones concretas que siempre perjudican a los mismos sectores.

Cuando los números no cierran, el argumento se corre:
primero fueron los kirchneristas, después la corrupción, ahora la herencia.

Incluso en 2015 —con déficit elevado, fuerte emisión, subsidios plenos y alta actividad económica— la inflación fue similar o menor que la actual.

El ajuste de Milei no resolvió el problema estructural y ahora además destruye su único logro comunicacional: la baja inflacionaria.

Mientras tanto, se ajusta sobre salarios, empleo y consumo, y se naturaliza el desprecio por la producción nacional desde los despachos oficiales.

No pasaron cosas.
Se las hicieron a las mayorías.

La inflación del miedo

Lo más grave no será financiero.

Será social.

Cuando nadie cree en la inflación oficial:

— los comercios remarcan por prevención
— las empresas suben por incertidumbre
— los costos se inflan sin referencia
— la inflación se acelera sola

Sin confianza en quien mide, no hay ancla de precios.

Solo miedo y cobertura.

No pasaron cosas.

Las hicieron.

Y como siempre, el costo lo pagan quienes viven de su trabajo.

EDICION YEDITH CAZARIN ESCRITORA

UNETE



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