La felicidad no se finge, la economía tampoco: Milei frente a su propia ficción
La felicidad no se finge, la economía tampoco: Milei frente a su propia ficción

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La felicidad no se finge, la economía tampoco: Milei frente a su propia ficciónJavier Milei asegura que la economía “está rebotando”. Y sí: rebota, como un cascote cayendo escaleras abajo. Mientras los precios suben por escalera mecánica y los salarios se deslizan tratando de alcanzarlos, por un tobogán frente a los aumentos reales, el Presidente insiste en que la realidad es otra. Una más linda, más ordenada y, sobre todo, más compatible con sus teorías de manual importado.Borges decía que la felicidad no se puede fingir. Milei, siempre más ambicioso, intenta demostrar que no solo se puede fingir la felicidad: también se puede fingir un país entero.Pero la heladera, esa cruel enemiga del relato, no colabora. Tampoco lo que se llevan de ingresos los servicios y los alquileres.El precio de la Libertad, ahora pagamos lo "que las cosas valen".Pensamiento mágico con cadena nacional incluida, que le generan los multimedios en cada aparición.Cada discurso presidencial parece redactado desde una dimensión paralela: un mundo donde las importaciones solo traen progreso, el empleo nunca cae y la inversión extranjera nos persigue por las calles rogando entrar.En la Argentina real, mientras tanto, cierran pymes, se pierden puestos de trabajo y las reservas del Banco Central juegan a ver cuán abajo pueden llegar sin perforar la corteza terrestre.El caso más reciente de pensamiento mágico libertario: Milei afirmó que “no existen sectores perjudicados por las importaciones”. En su visión, si un producto chino destruye una fábrica argentina, no pasa nada: el consumidor “ahorra” y ese ahorro “reactiva otros sectores”.En ese país fantástico, los despidos son en realidad “reubicaciones naturales del mercado”.En este país, son personas sin ingresos.La historia argentina… esa insolente que no aprendeNo es que esto no haya sido probado antes. Ya lo hizo Martínez de Hoz, lo hizo Menem, lo hizo Macri (y con bastante menos apertura de la que Milei promete hoy). Cada vez, el resultado fue el mismo: industria arrasada, empleo destruido, deuda multiplicada.Pero Milei está convencido de que esta vez sí va a funcionar. ¿Por qué?Porque ahora el experimento viene con citas de Mises. Evidentemente, así es distinto.Los datos: esos socialistas maleducados