Sinde, ministra manirrota con mi dinero

No puede ser. Además es delictivo que sea y que se permita. Confieso que me causan ira los derroches que se hacen con mi dinero. Desestabilizan mi serenidad. No lo puedo evitar. Máxime cuando los despilfarros se estiran hasta la recta final de una etapa de bodrios infectos e interesados. Desconozco los compromisos del señor Zapatero para nombrar ministrables de su gabinete, pero la realidad demuestra que nos ha endilgado a un puñado de manirrotas adictas al reparto de subvenciones que manda huevos.

 

. Además es delictivo que sea y que se permita. Confieso que me causan ira los derroches que se hacen con mi dinero. Desestabilizan mi serenidad. No lo puedo evitar. Máxime cuando los despilfarros se estiran hasta la recta final de una etapa de bodrios infectos e interesados. Desconozco los compromisos del señor Zapatero para nombrar ministrables de su gabinete, pero la realidad demuestra que nos ha endilgado a un puñado de manirrotas adictas al reparto de subvenciones que manda huevos.
El mago Zapatero, en una de sus actuaciones estrella, al rozar con su barita mágica el sombrero de las ocurrencias, ¡oh sorpresa!, apareció una dama, de apellido González Sinde, destinada a administrar los dineros de Cultura. Desde ese preciso instante las barbaridades monetarias no han cesado de bailar en ese ministerio. Millones y millones para cejadores compis necesitados de euros para producir mamarrachadas en celuloide que no soportarían ni los caballos Babieca ni Bucéfalo.Cuando fue presentada en sociedad como Ministra, me pareció un poco pasmada y cursi. Tanto su mirada oblicua como la imagen mística que ofrecía alumbraban corto recorrido. No desprendía aires adecuados para el cargo. Se la veía apagada, distante, perdida. Pero jopé con la mosquita lela y aturdida. ¡Qué forma de agotar la travesía ministerial! A todo confort con viajes de placer, lujo y boato a cargo de los españolitos mileuristas y parados. México, Nueva York y Moscú es su última turné. Además no se ha conformado con una habitación normal de hotel estrellado, hasta ahí podíamos llegar. Es la ministra Sinde y necesita para descansar una suite de lujo en el hotel moscovita Baltschug Kempinski, situado frente al Kremlin.

Para Sinde la crisis tan solo es espejismo. No existe. Por eso en sus últimos coletazos ha comenzado a repartir subvenciones a troche y moche. No conforme con los millones de euros repartidos en ayudas y subvenciones a sus afines durante su nefasto y oneroso paso por el Ministerio de Cultura, no ha tenido el más mínimo de los escrúpulos en repetir y acelerar el reparto de generosas subvenciones entre colegas.

El Instituto de la Cinematografía y de las Artes Visuales ha publicado en fecha reciente que, tras la ampliación de los créditos para el cine por importe de 2, 8 millones de euros, al final el total ha ascendido a 12 millones de euros de nuestros bolsillos. Este último despilfarro se hace precisamente en el momento de estar ejerciendo “en funciones”, lo cual debería de obligar a la ministra a mantenerse ausente de concesiones dinerarias groseras e imprudentes.

La señora Sinde, en lugar de adoptar decisiones contrarias a la ética y a la responsabilidad política, ha preferido comprometer la generosa mordida de DOS MIL MILLONES de las antiguas pesetas para cine, largometrajes, y derivados.

Y eso sólo en los últimos días.

UNETE



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