Durante siglos, el poder geopolítico se midió por el control de territorios, recursos naturales y rutas comerciales. Hoy, el tablero de juego ha cambiado de manera radical. La nueva frontera, la más decisiva para el siglo XXI, es la Inteligencia Artificial (IA). Ya no se libra una simple competencia tecnológica; asistimos a una reconfiguración total del orden global donde los algoritmos son los nuevos actores y los datos, el nuevo petróleo.




