El Amor Me Mata Hermosamente

 

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Me perturbas. Bajas mis defensas con una mirada. Me derrotas. Y mis siete sentidos caen, como espigas de maíz cuando el viento despeja de nubes el cielo. Haces conmigo lo que la primavera hace con los árboles: me brotas, me abres, me desnudas sin romperme. Están hechizados, mis sentidos, como si los tocaras con dedos de humo y sol. Sacudes mi silencio, agitas mi nombre oculto, enciendes mi piel como una hoguera azul, una llama sagrada que quema despacio y sin perdón. Amasas mis huesos como si fueran raíces sedientas de lluvia. Despiertas mi sal vacía, esa que el cuerpo guarda tras el llanto, tras la alegría. Eres diminuto entre millones. No como una estrella, sino como una brasa tímida oculta en la ceniza que solo yo reconozco. Mi conocimiento divino... se pliega, se disuelve, se convierte en niña, se eleva mujer, inflama volcán, fluye río, rompe mar. Soy la tierra que se abre para recibir tus lunas. Genuina. Cruda. Como la piedra que llora cuando alguien la nombra sagrada. Para mí. Mía. Te quiero para todas las vidas. Me gustas para todas mis muertes.

UNETE



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