. Sin embargo, su gestión aún se encuentra atrapada en estructuras rígidas, marcadas por la desigualdad y la falta de transparencia. Frente a este panorama, aplicar el enfoque de derechos a la propuesta de reforma de la Junta de Usuarios del Sector Hidráulico Menor Chira – Clase A es más que una recomendación técnica; es una exigencia ética y social.
Durante décadas, las juntas de usuarios han operado bajo una lógica funcionalista: distribuir agua, cobrar tarifas, mantener canales. Pero en tiempos de crisis climática, creciente desigualdad rural y tensiones por el uso del agua, esa visión ya no basta. El enfoque de derechos nos recuerda que el acceso al agua no puede depender del poder económico, de la ubicación de la parcela o del tamaño del predio. El agua es un derecho humano esencial, y como tal, debe ser gestionada con equidad, inclusión y sostenibilidad.
En este sentido, urge transformar la estructura interna de la Junta Chira – Clase A. Hoy, la toma de decisiones sigue concentrada en los grandes usuarios, mientras que los pequeños agricultores, las mujeres y los jóvenes permanecen subrepresentados. ¿Cómo hablar de gobernanza democrática del agua si amplios sectores de usuarios no tienen voz ni voto? La verdadera participación no se mide en asambleas simbólicas, sino en procesos transparentes y equitativos donde todos los actores puedan incidir.La Ley N.º 31801, que regula a las organizaciones de usuarios de agua, reconoce el principio del respeto a los derechos humanos. No obstante, su implementación efectiva está aún pendiente. Incorporar el enfoque de derechos implica garantizar no solo el acceso físico al agua, sino también su asequibilidad, su calidad y su disponibilidad continua. Esto exige revisar las tarifas con criterios de justicia social y establecer mecanismos claros de rendición de cuentas dentro de la Junta.Además, la aplicación de este enfoque demanda una mirada territorial e intersectorial. La Junta Chira – Clase A no puede seguir actuando de forma aislada. Debe articularse con gobiernos locales, comisiones de usuarios, consejos de cuenca y otros actores, en una lógica de gestión integrada del recurso hídrico que priorice el bien común por encima de los intereses particulares.No se trata de debilitar a la Junta, sino de fortalecerla desde su base social. Transformarla en una institución que no solo administre agua, sino que garantice derechos, promueva equidad y construya confianza. Porque donde hay desigualdad en el acceso al agua, hay desigualdad en todo lo demás: en la producción, en los ingresos, en las oportunidades de vida.La propuesta de mejora para la Junta de Usuarios del Sector Hidráulico Menor Chira – Clase A debe partir de una convicción firme: el agua no puede seguir siendo privilegio de unos pocos; debe ser garantía para todos. Y eso solo será posible si se pone al centro el enfoque de derechos como pilar de toda reforma.