Cuidar los ecosistemas para asegurar el agua: una urgencia frente al cambio climático

El agua no proviene de caños o represas: nace en los ecosistemas. Por eso, gestionar el agua implica también proteger los paisajes que la generan. Los bosques, páramos, humedales y cabeceras de cuenca cumplen un rol vital en el ciclo hidrológico, regulando el flujo de agua, filtrándola y almacenándola. Sin embargo, estos ecosistemas están cada vez más degradados por la deforestación, el uso intensivo del suelo y la expansión agrícola sin control.

 

. Por eso, gestionar el agua implica también proteger los paisajes que la generan. Los bosques, páramos, humedales y cabeceras de cuenca cumplen un rol vital en el ciclo hidrológico, regulando el flujo de agua, filtrándola y almacenándola. Sin embargo, estos ecosistemas están cada vez más degradados por la deforestación, el uso intensivo del suelo y la expansión agrícola sin control.

El cambio climático agrava aún más esta situación. Las lluvias se vuelven impredecibles, las sequías se prolongan, y los eventos extremos se hacen más frecuentes. Ante esta realidad, ya no basta con construir más infraestructura gris. Es hora de apostar seriamente por soluciones basadas en la naturaleza, que restauren cuencas, protejan áreas de recarga y fortalezcan la resiliencia de los sistemas hídricos. Sin ecosistemas sanos, no hay agua segura. Y sin agua, no hay futuro sostenible.

UNETE



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