Constitución y demagogia

Al igual que la gran mayoría de españoles, tampoco yo, cuando voté la Carta Magna, leí de forma detallada y precisa cada uno de los 169 artículos que recoge la Constitución de 1978. Tiempo después, cuando reparas que algo no funciona como debiera, relés el articulado y compruebas lo complicado y difícil que es el intentar establecer normas éticas, de debido cumplimiento, para garantizar, de forma equitativa, los derechos y deberes más esenciales de todos los españoles y su convivencia democrática.

 

. Tiempo después, cuando reparas que algo no funciona como debiera, relés el articulado y compruebas lo complicado y difícil que es el intentar establecer normas éticas, de debido cumplimiento, para garantizar, de forma equitativa, los derechos y deberes más esenciales de todos los españoles y su convivencia democrática.
Cuando te detienes en alguno de los enunciados que recoge el documento magno, observas los ribetes demagógicos que contiene el articulado de la Constitución. Son numerosos los ejemplos que así lo avalan, pero como simple muestra me centraré en los más destacados. - El artículo 14 señala que: “Todos los españoles son iguales ante la ley….”. Esto no es siempre verdad y, por tanto, resulta demagógico. Si eres político, perteneces a la casta dirigente y rezumas aromas de posibles trapicheos fraudulentos, los comportamientos jurídicos y fiscales no son los mismos, ni mucho menos, que con los currantea de a pié o de oposición. Los ejemplos queman.

- Hasta la saciedad se incumple el artículo 15 que, entre otras cosas, dice: “Todos tienen derecho a la vida y a la integridad física….”. Más de lo mismo. Demagogia pura y fría. El aborto es la herramienta ‘social’ que impide el derecho a la vida agrediendo la integridad física del individuo gestado.

-El artículo 35 dice: “Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo”. Pura demagogia ya que, en realidad, trabaja quien puede y no quien quiere. Si este artículo se cumpliría con fidelidad, las cosas no estarían en la situación de caos que padecemos.

 -Otro artículo, el 39, dice: “Los poderes públicos aseguran la protección social, económica y jurídica de la familia”. Si esto se cumpliría literalmente no existirían miles familias viviendo en el olvido y en la indigencia.

- La Constitución fija en su artículo 47 lo siguiente: “Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada”. Aquí la carga demagógica se hace utopía. Cuando sus señorías, los padres de la patria, llegaron a esta conclusión, se les olvidó añadir que, para que el ciudadano normal pueda disfrutar de una vivienda digna o posible, tiene que poder pagarla, tiene que tener trabajo y, fundamentalmente, se tiene que hipotecar de por vida con un banco. Y si por cualquier adversidad de la vida no puedes cumplir los compromisos bancarios, pues no te quedará otra que vivir bajo el cielo y arruinado.

- El artículo 117 señala que: “La justicia emana del pueblo y se administra en nombre del Rey por Jueces y Magistrados integrantes del Poder Judicial, independientes, inamovibles, responsables y sometidos únicamente al imperio de la ley”. Pues eso. Ya nos gustaría a todos que este capítulo se cumpliera con la independencia aconsejada y, de forma fulminante, las mediaciones políticas quedarían anuladas.

Como se ve y se constata, los guiños demagógicos van en paralelo con las normas éticas y derechos fundamentales para la convivencia de los españoles que recoge la Constitución de 1978.

Quizás es hora de revisarla.

UNETE



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