Participación que Transforma: Investigación–Acción Participativa aplicada a los Turnos de Riego.

La investigación–acción participativa, aplicada como metodología en los turnos de riego, constituye una herramienta poderosa para acortar la brecha existente entre la realidad institucional de las organizaciones de usuarios de agua y la experiencia cotidiana de los agricultores.

 

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Su esencia radica en garantizar la participación directa de los usuarios en cada fase del proceso de distribución del agua para riego, permitiéndoles comprender, cuestionar y contribuir en las decisiones que inciden de manera directa en el conocido reparto de agua.

Este enfoque metodológico no solo fortalece la validez y transparencia en la asignación de turnos de riego, sino que contribuye de manera sustancial a la reducción de conflictos y al fortalecimiento de la organización social de los usuarios en la gestión del recurso hídrico. La participación activa permite que los agricultores conozcan de forma clara los fundamentos técnicos y sociales que sustentan la asignación de sus turnos, comprendiendo factores determinantes como el área cultivada, el tipo de cultivo, el estado de la infraestructura de riego y la disponibilidad de caudal.

Como parte de este proceso, se emplean simulaciones participativas que permiten definir de manera consensuada el orden de riego de cada usuario. Esta práctica brinda a los agricultores la oportunidad de entender por qué, en muchos casos, el turno se inicia con el usuario ubicado en la parte más baja de la red de riego, optimizando así el recorrido del agua, reduciendo las pérdidas por conducción y mejorando la eficiencia de riego.

Participar en estos espacios brinda a los usuarios la capacidad de identificar en tiempo real las horas exactas en las que el agua llegará a sus parcelas, generando un aprendizaje práctico y transparente. Este ejercicio comparativo entre los tiempos tradicionales de riego, establecidos por usos y costumbres, y los tiempos reales medidos en campo, permite a los agricultores tomar conciencia del valor del agua y de la importancia de su uso responsable.

Una vez validados y consensuados los turnos de riego, se procede a formalizar estos acuerdos mediante un acta, estableciendo compromisos de cumplimiento que fortalecen la corresponsabilidad y la gobernanza del agua. De este modo, la distribución del recurso hídrico se realiza de forma organizada, equitativa y transparente, permitiendo que cada usuario conozca y respete los criterios técnicos y sociales que sustentan la gestión de su organización de usuarios.

En resumen, la aplicación de la investigación–acción participativa en la gestión de turnos de riego no solo optimiza el uso del agua, sino que empodera a los agricultores, fomenta la transparencia en la gestión del recurso hídrico, la cual es necesario para avanzar hacia una agricultura sostenible, resiliente y socialmente responsable.

UNETE



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