Con la fuerza de la razón y los principios

Estamos viviendo un cambio profundo del orden mundial. Las instituciones surgidas a partir de la pos segunda guerra están en crisis. El primer mes de gobierno de Donald Trump ha traído una vorágine de medidas, marchas y retrocesos, un elefante en la cristalería.

 

. Las instituciones surgidas a partir de la pos segunda guerra están en crisis. El primer mes de gobierno de Donald Trump ha traído una vorágine de medidas, marchas y retrocesos, un elefante en la cristalería.
Las élites corporativas que impulsan la globalización y un gobierno mundial por encima de los Estados, están en jaque. El poder mundial perfila tres superpotencias en competencia: China, Rusia y EE.UU.

¿Hacia dónde vamos?

Donald Trump en su primer mandato declaró la guerra comercial a China, al asumir la posición debilitada en que se encontraba EE.UU, con un enorme déficit fiscal, una balanza comercial negativa y un pesado gasto militar derivado del rol asumido como única superpotencia militar, gendarme del orden mundial. En este minuto histórico, a un mes del inicio del segundo mandato de Trump estamos presenciando un cambio de era, transitando a un orden de imperios, donde China y Rusia emergen como actores de un nuevo equilibrio multipolar de poder mundial, en el que los demás países del orbe podrán convivir con un mayor margen de maniobra.

Trump ha anunciado que EEUU se saldría de la ONU, como ya lo hizo de la OMS. Trump ajusta su economía y busca recortar los gastos que le significa mantener la burocracia de esas organizaciones intergubernamentales. El objetivo de Donald Trump parece ser el desmantelamiento de las élites globalistas, para generar un período de paz que le permita, nacionalismo económico y proteccionismo mediante, recuperar la economía interna de su país, desligándose de la institucionalidad construida en los últimos 70 años. Defender al dólar de su crisis estructural quiere hacerlo con tratos bilaterales. El bloqueo a Rusia aceleró el proceso de los BRICS y nuevos países se han ido sumando a esta opción alternativa.

En las turbulencias que han marcado este primer mes de gobierno, Trump ha expresado su interés expansionista de anexar a Canadá y Groenlandia, y ocupar Panamá. Los países de la periferia están viendo el regreso del Gran garrote, que, más bien, parece ser una bravuconada o un bluf, de un jugador de póker que conoce bien sus propias debilidades.

Claudia Sheinbaum pone en su lugar a Trump

Sin embargo, Trump es un negociador duro y persigue con su actitud prepotente, que su contraparte lo perciba con más poder que el que realmente tiene. Juega a provocar un caos acotado, para llegar luego a la sensatez, que marca términos medios, Pero se encontró en México con la Presidenta Claudia Sheinbaum que lo puso en su lugar con la fuerza de la razón y los principios.

Claudia Sheinbaum manejó magistralmente la negociación, desmantelando la retorsión que quiso aplicar Trump, al punto de lograr que el ególatra gladiador elogiase a “esta mujer maravillosa”. Eso es sensatez, la bravuconada devino en un trabajo conjunto de México y EE.UU. contra el tráfico de drogas, su producción y distribución en destino, más los entramados para el lavado de activos en algún recóndito pasillo de Wall Street y los paraísos fiscales. México le ha dado una lección al decadente imperio, demostrando que la soberanía de México se respeta.

En el fondo, en este proceso se observa que a nivel bilateral, estos gallitos son parte del estilo acaballado o supremacista de Trump, pero se desinflan cuando se encuentran con un interlocutor coherente, que lo ve como un par y no se impacta con la fanfarronería. Llevando a la razón a Trump, con energía y legitimidad, Claudia Sheinbaum logró revalidar la interdependencia y ello está llevando a la paz, en respeto mutuo, sin retorsiones gansteriles, con equidad y rechazando cualquier injerencia en la autonomía soberana de los pueblos. El resultado final de esta forma de convivir sin aplastar al otro, será la paz de los equilibrios, de las necesidades recíprocas. Esto requiere mejor Estado, para ir recuperando un Estado fuerte y probo, capaz de ordenar la casa. La Cuarta Transformación está posicionando a México como un hito de la dignificación y fortalecimiento del Estado Nación y un referente clave del sur global. En Indo América, rescatando nuestra identidad ancestral, rechazando la doctrina Monroe 2.0, con liderazgos nuevos y potentes como el de Claudia Sheinbaum en México, de Petro en Colombia o Lula en Brasil, la gran conversación urgente vuelve a ser la integración regional.

Las respuestas soberanas y dignas de estos Jefes de Estado nos dan un aliento esperanzador de poder alcanzar como Indo América espacios de colaboración y unidad, para participar en función de intereses comunes, en este baile que se está orquestando ante nuestros ojos.

Valparaíso, 25 de febrero 2025

UNETE



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