. Otra
cosa es que, en ese tipo de eventos no necesariamente se expresan los
lineamientos finales de gobierno; pues estos están siendo elaborados por los
equipos técnicos de la Mesa de la Unidad Democrática. Un elemento importante es
que, los debates sí nos muestran la formación ideológica y la capacidad de
respuesta de cada precandidato; así como sus potencialidades de liderazgo. Cabe
agregar que, todos los precandidatos tienen una excelente calidad profesional y,
trayectoria política y social.
Hasta
el presente, se han realizado dos debates. Uno liderado por voceros
estudiantiles de las distintas universidades del país y, otro realizado en una
planta televisiva privada en la que las preguntas fueron formuladas y
expresadas sólo por periodistas. Ojalá que, si acaso llega a efectuarse un
tercer debate entre los candidatos, las preguntas puedan ser preparadas y comunicadas
pos voceros de gremios, movimientos sociales, comunidades organizadas o por consultores
especializados para elevar el nivel de las preguntas y las exigencias a cada
precandidato. Esto permitiría también dar mayor participación e inclusión a las
fuerzas vivas del país, en un debate que les incumbe.
Lo
que sí ha quedado perfectamente establecido es que existe en Venezuela un
sector ideológico comprometido con
métodos democráticos y, respetuoso de la diversidad política existente, que se
está organizando de manera firme y progresiva para enfrentar exitosamente las
elecciones del próximo año. En este sentido, el trabajo realizado en la Mesa de
la Unidad Democrática (MUD); bajo la coordinación de Ramón Guillermo Aveledo ha
sido impecable y determinante en la construcción de la plataforma de la
alternativa democrática. La unidad de los factores democráticos constituye hoy,
una realidad política con posibilidades de acceder al gobierno en Venezuela, en
el corto plazo.
De
los debates, he podido identificar dos bloques de candidatos. Uno, cuyo
discurso contiene una visión mucho más amplia y con sentido de “gobierno real”
y otro, dependiente y en busca del “antichavismo”, como piso electoral para las
primarias. En el primer bloque, ubicaría fundamentalmente a Henrique Capriles y
a Pablo Pérez y en menor grado a Leopoldo López; mientras que en el segundo
bloque, estarían en grado de “progresivo radicalismo”: María Corina Machado,
Diego Arria y Pablo Medina. Las primarias marcarán la percepción del electorado
nacional sobre los precandidatos; es decir, cada precandidato será marcado para
el futuro por su mensaje.
Hasta
ahora, -y esa pareciera ser la tendencia de la opinión del público-, Pablo
Pérez y Henrique Capriles son quienes han venido consolidando sus simpatías
electorales; tanto por su experiencia como por su liderazgo, pero sobre todo
porque han sabido transmitir cercanía, confianza y seguridad en sus
intervenciones. Eso es clave. Además, poseen maquinarias y alianzas con
liderazgos regionales importantes que serán decisivos y determinantes en la
movilización del 12 de Febrero de 2012, que debería estar sobre los 2.5
millones de electores; aproximadamente.
Lo
más importante de todo este proceso es la lección democrática que los seis
aspirantes siguen dando. Por supuesto, sabemos que hay dificultades de diversa
índole (eso es totalmente cierto); pero también sabemos que ahora existe una
plataforma unitaria que incentiva a soñar con una Venezuela democrática, libre
y socialmente responsable.
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