¡Indígnate, pueblo!

¡Es el colmo! La sociedad mexicalense y bajacaliforniana no puede seguir permitiendo que se burlen de su inteligencia quienes dicen trabajar por su bienestar, cuando lo único que hacen es beneficiarse a raudales de las delicias del poder. Han defenestrado los principios que decían seguir y que firmaron en un piojoso decálogo que no les compromete a nada. Se han meado en aquella máxima del su líder político Andrés Manuel López Obrador —indistintamente de la opinión que tengamos del tabasqueño—, quién sostenía que “el poder solo tiene sentido y se convierte en virtud cuando se pone al servicio de los demás”. En Baja California, eso jamás se ha visto en mucho tiempo. Y tampoco lo veremos en un futuro cercano, con este desgobierno de Marina del Pilar, quien para echarle otro limón al caldo, pretende recriminarnos a quienes estamos consternados e indignados por el artero asesinato de Sunshine Rodríguez Peña, líder de la cooperativa pesquera de San Felipe y —no se nos olvide— preso político durante más de dos años. Como todo político arrogante y fútil, hace gala de un victimismo disfrazado de golpeteo político, utilizando términos que más bien describen su desempeño y el de su séquito aplaudidor en el gobierno del Estado: “ruin y despreciable”. Quizá decir que un gobernante es nuestro empleado sea inadecuado, pero definitivamente es alguien que debe servir a sus gobernados… y no servirse para su propio beneficio. ¿Y todavía se disgusta por el descontento de la gente? Pffffff.

 

. Han defenestrado los principios que decían seguir y que firmaron en un piojoso decálogo que no les compromete a nada. Se han meado en aquella máxima del su líder político Andrés Manuel López Obrador —indistintamente de la opinión que tengamos del tabasqueño—, quién sostenía que “el poder solo tiene sentido y se convierte en virtud cuando se pone al servicio de los demás”. En Baja California, eso jamás se ha visto en mucho tiempo. Y tampoco lo veremos en un futuro cercano, con este desgobierno de Marina del Pilar, quien para echarle otro limón al caldo, pretende recriminarnos a quienes estamos consternados e indignados por el artero asesinato de Sunshine Rodríguez Peña, líder de la cooperativa pesquera de San Felipe y —no se nos olvide— preso político durante más de dos años. Como todo político arrogante y fútil, hace gala de un victimismo disfrazado de golpeteo político, utilizando términos que más bien describen su desempeño y el de su séquito aplaudidor en el gobierno del Estado: “ruin y despreciable”. Quizá decir que un gobernante es nuestro empleado sea inadecuado, pero definitivamente es alguien que debe servir a sus gobernados… y no servirse para su propio beneficio. ¿Y todavía se disgusta por el descontento de la gente? Pffffff.

Esta semana hicimos patente nuestra enérgica protesta por lo que está sucediendo. Y lo seguiremos haciendo. La gente debe seguir manifestándose… debe apoyar las causas que le den más poder a la ciudadanía (consideremos la revocación de mandato), aunque al gobierno corrupto e incompetente no le guste. Nosotros no les vamos a pedir permiso ni tampoco vamos a vender la paz y la seguridad que merecemos —y por las cuales la gente dio su voto— por unas tarjetas del “bienestar” ni por eventos que alebresten a los fiesteros, que en realidad son mecanismos electoreros de coacción de la voluntad popular para crear una falsa percepción de apoyo y libertad de esparcimiento. Tenemos el deber de ser menos indolentes y más conscientes de la realidad de nuestro ennegrecido entorno. Hay quienes siguen pensando que en el estado no pasa nada grave; pero una vez que son víctimas de la violencia y de las acciones en contra de la economía familiar, finalmente reaccionan. No es necesario llegar a ese punto. 

Para documentar su optimismo: ¿ustedes sabían que la autónoma —pffffff— Fiscalía General del Estado, encabezada por María Elena Andrade, reservó como confidencial la información de cuántas personas desaparecidas hay en el estado durante cinco años? Con el cacofónico eufemismo de “no afectar las investigaciones y los debidos procesos”, se nos privó a las y los ciudadanos preocupados por este flagelo saber la cantidad precisa de casos desde el año 2021 y saber a ciencia cierta la dimensión de las consecuencias de la violencia consentida por este desgobierno. El dato que hasta ahora tenemos es de más de 17 mil personas aproximadamente, según estimaciones de la organización Elementa DDHH (adjunto link).

¿Debemos esperar a que sean 20 mil, 30 mil, 50 mil? ¿O finalmente vamos a hacer algo al respecto para sacar del gobierno a esa caterva de narcopolíticos que manosearon a si conveniencia una causa y un instrumento de lucha electoral legítimo, por la cual millones de personas confiaron y ahora les ven la cara cada vez que pueden? Pero primero es necesario que haya un impulso que nos haga responder. ¡Indígnate, pueblo!

Link: https://desaparecerenbc.elementaddhh.org/ 

UNETE



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