¡Es el colmo! La sociedad mexicalense y bajacaliforniana no puede seguir permitiendo que se burlen de su inteligencia quienes dicen trabajar por su bienestar, cuando lo único que hacen es beneficiarse a raudales de las delicias del poder. Han defenestrado los principios que decían seguir y que firmaron en un piojoso decálogo que no les compromete a nada. Se han meado en aquella máxima del su líder político Andrés Manuel López Obrador —indistintamente de la opinión que tengamos del tabasqueño—, quién sostenía que “el poder solo tiene sentido y se convierte en virtud cuando se pone al servicio de los demás”. En Baja California, eso jamás se ha visto en mucho tiempo. Y tampoco lo veremos en un futuro cercano, con este desgobierno de Marina del Pilar, quien para echarle otro limón al caldo, pretende recriminarnos a quienes estamos consternados e indignados por el artero asesinato de Sunshine Rodríguez Peña, líder de la cooperativa pesquera de San Felipe y —no se nos olvide— preso político durante más de dos años. Como todo político arrogante y fútil, hace gala de un victimismo disfrazado de golpeteo político, utilizando términos que más bien describen su desempeño y el de su séquito aplaudidor en el gobierno del Estado: “ruin y despreciable”. Quizá decir que un gobernante es nuestro empleado sea inadecuado, pero definitivamente es alguien que debe servir a sus gobernados… y no servirse para su propio beneficio. ¿Y todavía se disgusta por el descontento de la gente? Pffffff.



