El príncipe del cuento.

Desde niños, nos narran las historias de pareja como las típicas leyendas de un cuento de hadas, en que la princesa encuentra a su príncipe azul, y después de eso no sabemos más, como si luego la vida depararía inevitablemente un “vivieron felices para siempre”.

 

.
Pues en la realidad nada tan lejos de ser cierto, no se puede encontrar a la pareja perfecta pues la perfección no existe. Más encontrar a la pareja ideal, puede resultar tan difícil de imaginar, ya que tienen que confluir muchos factores; como la suerte, por ejemplo, siendo esta una conjunción de utopía y azar, como querer tirar los dados y que todos terminen con el as y montados uno encima de otro. Pero, aunque no lo creas, atino al decir, que si puede llegar a pasar.

Quiero que me ayudes a cambiar la perspectiva del cuento, dejar de pensar en la “Cenicienta” y volver la historia hacia el “Príncipe”. Quiero imaginarme que llevó al joven heredero a sortear su felicidad, el destino de su vida en un baile de gala, tomar tan importante decisión en tan solo una noche, aún desganado y resignado a lo que la vida le pueda ofrecer.

Resulta soñador, o salido de la pluma de una historia cinematográfica que esto pueda llegar a pasar. Muchos la deseamos, muchos la soñamos, pero son muy pocos los que la encuentran, más allá de los protagonistas de la propia quimera. Ponte en los zapatos del príncipe e imagina por un momento, ver por primera vez a tu persona ideal, sin conocerla, sin saber de ella, sin haberla escuchado, sin haberla sentido; y enseguida, saber que es la mujer con la que quieres pasar el resto de tu vida.

Más allá de parecer un acto sin sentido, es probablemente el momento, el regalo que la vida te pone delante, para que tú, puedas tener la posibilidad o la oportunidad de “elegir, sin buscar”. Me imagino el momento y creo saber lo que abrigó el príncipe dentro de su pecho. Esa voz en su interior, que bloquea todos sus sentidos y le dice: ella es; es la persona ideal, la persona que habías estado esperando, ya está, solo tómala y no la sueltes, como preámbulo a: “para que sean felices por siempre”.

Pues así pasa. Cuando conoces a alguien que nunca imaginaste ni esperabas y sientes esa misma voz en tu interior, no lo dejes pasar. Cuando sientas que sus ojos te miran como si ya te conocieran, cuando sientas que su sonrisa ya te había alegrado la vida, cuando sientas que ya has dormitado a su lado sintiendo el aroma de su pelo y que su pecho alberga todos esos momentos que atesoras vivir, pues ahí está. Estás exactamente como el príncipe del cuento, solo tienes que tomarla de la mano, y no soltarla jamás.

No trates de entenderlo, pues llegar a encontrar ese regalo entre más de 8,200 millones de personas en el mundo, deja de ser una casualidad y pasa a ser el destino, que de la mano de Dios y como si ya hubiera estado escrito, te dice, ya los encontré, ahora solo depende de ustedes y con un guiño sutil añada, no me decepcionen.

Recuerda siempre el dicho que manda: si quieres llegar rápido ve solo, pero si quieres llegar lejos ve acompañado y no hay nada tan hermoso como llegar con la persona ideal, aquella con la que quieras que la noche se acorte para volverla a ver todas las mañanas, aquella con la que te dé pena despedirte con unas buenas noches, aun sabiendo que la volverás a encontrar todas las mañanas con el solo hecho de abrir los ojos, por el resto de tu vida.

Eso, solo está reservado para un pequeño y selecto grupo de amores que están destinados a marcar la historia de su vida, de su entorno y del mundo. Contarla, de lejos, no solo será un placer, con el tiempo, se convertirá en el próximo relato digno de ser actuado, especialmente para aquellos que hoy dudan de ese sentimiento tan maravilloso y digno que fue creado por Dios y que todos llamamos Amor. ¡Y te lo cuento, porque así me está pasando…!!!

UNETE



Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF

  • linkedin facebook twitter
  • ©reeditor.com
  • Todos los derechos reservados
  • Avisos Legales