. Me decepcionó su
estado. Sentí un impacto de ira al comprobar la situación de abandono
que ofrece el monumental recinto. Es decepcionante. Había bastante gente
con la misma intención de visita que la mía, pero el ambiente que
flotaba en el recinto invitaba a la melancolía. La sensación era de
vacío, de soledad, de calma reposada en el silencio cuando se contempla y
admira el conjunto grisáceo de la mole pétrea.
Ni una dependencia abierta, ni un puesto de información, ni tan siquiera
un simple servicio de cafetería. La sensación de olvido y abandono se
palpa desde la entrada. Según accedes a la explanada unos pasquines te
informan que el magistral monumento de granito está cerrado al público.
Tan sólo se puede visitar la Basílica “pero únicamente para asistir a
celebraciones eucarísticas”. El resto del conjunto artístico y
monumental está cerrado para visitas culturales, turísticas, de
recuerdo, de respeto o de estudio.Cuando ves la magistral obra
de arte que ofrece todo el conjunto interior y exterior, no entiendes
el despropósito que supone mantener una maravilla como el Valle de los
Caídos en las condiciones de abandono, soledad e indiferencia en que se
encuentra. Es un agravio y una ofensa para los miles de españoles allí
enterrados, para sus familiares y para lo que significa y representa el
monumento. Es un grosero desprecio a los miles de personas, presos
políticos, presos comunes, y trabajadores civiles que trabajaron con
sacrificio, arte y mimo la magistral obra. Tanto fue el celo que se puso
en su ejecución que, muchos de los forzados hacedores, redimida su pena
o decretada su libertad, eligieron seguir trabajando hasta finalizar el
proyecto.
Algunos intolerantes, resentidos y enfangados en el
odio, braman y piden a voces la destrucción del Valle de los Caídos.
Hasta se han atrevido a proponer la voladura de la gran cruz, la
maravilla monumental más alta del Mundo. Para animar la acción
desestabilizadora, faltaba únicamente el empujón de algún amigo de la
confrontación, impulsor de las dos Españas, y como no podía ser de otra
manera llegó Zapatero con su cretino informe-propuesta para modificar el
recinto y desenterrar a Franco. Con
esta importante iniciativa, el peor presidente que ha tenido España en
su historial, rubrica el finiquito de sus cuestionados proyectos de
Memorias Históricas. Supongo que, además de sentirse plenamente
satisfecho por el ruido que ha provocado, el señor Zapatero, con la
misma sonrisa del doctor malvado, estará reflexionando, si es que alguna
vez lo ha hecho, sobre la capacidad estratega que tiene y, consecuencia
de la genial ocurrencia, se frotará las manos por la sagaz ‘cuña’ que
deja planteada al próximo Gobierno del señor Rajoy. Y es que ZP es así.
Es de mezquinos permitir que el Valle de los Caídos, importante valor
del Patrimonio Nacional, se mantenga en estado de abandono. Es una obra
monumental, inmensa, majestuosa, de gran hermosura y significado. Es una
auténtica joya de piedra acariciada por manos atadas. Es necesario
potenciar y mimar su conservación. Es el homenaje presente a todos los
artífices que trabajaron el monumento. Por eso debe de conservarse con
esmero. El Valle de los Caídos debe de seguir siendo el
presente del recuerdo y homenaje a todos los caídos en la pasada y
contienda nacional. Debe de ser el referente para la unidad y la
concordia de todos los españoles.