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El efecto Pedro Joaquin en Quintana Roo


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05/12/2011

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Confesiones.


 

 

Pedro Joaquín Coldwell como ex gobernador,  nunca se dejo seducir por la oferta abrumadora de la construcción de un cacicazgo local, a pesar de que pudo haberlo hecho con facilidad y sin mayores obstáculos, su carrera personal continuo en ascenso gracias a sus propios meritos, para lograr colocarse como el político quintanarroense más destacado sin discusión ni competencia en el ámbito nacional, al grado de haber estado en la terna final para la candidatura presidencial en substitución del malogrado Luis Donaldo Colosio y que finalmente recayó en Ernesto Zedillo.

En ese largo transcurso su comportamiento se distinguió siempre por no  interferir con los asuntos del estado a menos de que eso fuera en apoyo de alguna gestión oficial.

De cualquier forma, mientras continuaba su ascenso en el centro del país, administrando sus apariciones en la entidad con discreción y prudencia, esa  presencia en el ámbito nacional fortaleció mitos y creencias, orientadas en su mayoría a influir en la distribución de posiciones locales, sin embargo Joaquín Coldwell no hico eco de ellas y ha sido hasta el día de hoy, veinticinco años después,  respetuoso del tiempo y las decisiones de cada gobernador en turno.

Ahora que se anuncio su arribo a la presidencia del comité ejecutivo nacional del PRI, como es natural se han desatado en el estado toda clase de interpretaciones chispeantes y pronósticos al respecto, desde las que van en el sentido incluso de festejar su designación como un triunfo de la clase política quintanarroense, hasta las que infieren nuevamente la posibilidad de una participación suya en los procesos del estado,  nada más alejado de la verdad, con los antecedentes que lo confirman.

La posición de Joaquín Coldwell es un logro personal, porque no es ella la clase política de la entidad, la que está en el primer plano de la política nacional, en donde sus integrantes con la excepción del gobernador son  desconocidos, Pedro Joaquín ha dependido solamente de su propio esfuerzo, relaciones y talento para mantenerse vigente, sin utilizar grupo o estructura local alguno para conseguirlo.

A diferencia de otras fuerzas, como el grupo Atlacomulco por ejemplo entre otros, en que sus integrantes se acompañan y complementan, con presencia materialmente en todas las posiciones de gobierno y las cámaras, mediante la construcción de una plataforma que les permite mantenerse y proyectarse, los políticos quintanarroenses nunca han apostado por hacer carrera o grupo en el ámbito nacional, incluso los que en su oportunidad se fueron con Pedro Joaquín a México, después de su administración gubernamental y tuvieron esa coyuntura, se regresaron la mayoría al estado en breve tiempo y los pocos que aguantaron también terminaron haciéndolo y los que tiene acceso a esos niveles mediante cargos de elección popular federal, ven y usan esos escaños como antecedente de una aspiración futura en la entidad, no nacional.

Si bien es cierto que Pedro Joaquín es producto de la política quintanarroense por origen, su comportamiento, estilo y alcances difieren mucho de las formas que se siguen utilizando en la denominada política de patio, su participación en el ámbito nacional, además de fundarse en su talento corresponde a al manejo de las formas más exigentes, al desarrollo de la habilidad para moverse en los círculos del gran poder y la política, que nada se parecen a los de aquí, por tanto no puede considerarse que su nueva posición represente a la política que se hace en Quintana Roo, son conceptos muy distantes el uno del otro.

Por supuesto que su nombramiento es y debe ser un motivo de orgullo para los quintanarroenses, porque su llegada a la dirigencia nacional del partido, que es un reconocimiento a su capacidad y trayectoria, augura una permanencia de la mayor trascendencia futura, no solo en las cuestiones políticas, es evidente que de ganar Peña Nieto la presidencia de la república, Joaquín Coldwell tendrá un papel relevante en su gobierno y esa es una magnífica noticia para el estado, sin embargo las causas y el éxito del mismo, le pertenecen exclusivamente a Pedro Joaquín, a nadie más, a la consolidación de su figura como parte del primer círculo del poder del priismo,  por tanto el beneficio solo puede entenderse en todo caso para la entidad en el aspecto colectivo, no en el individual.

En el otro sentido, su arribo a esa posición determinante, sin duda tendrá influencias locales, pero no las que apuestan por la intervención, las recomendaciones o la ruptura, por el contrario, Pedro Joaquín ha sido y será siempre  por formato un aliado incondicional de quienes le sucedieron en el cargo de gobernador, aun y cuando la relación personal no transitara por la cercanía afectiva, ha sido siempre un asunto de institucionalidad y ahora que la relación con el gobernador Roberto Borge, en ese sentido pasa por un muy buen momento, no será diferente.

Sin embargo, su posición como nuevo presidente del PRI, ataja los intentos de los grupos políticos locales para intentar cualquier tipo de chantaje como herramienta para obtener posiciones, toda vez que por su conocimiento del ámbito local y sus personajes, difícilmente alguien pueda siquiera intentar sorprenderlo.

El mejor ejemplo el caso de su medio hermano Carlos Joaquín, que si bien como habíamos apuntado anteriormente, al parecer ya no abandonara al partido para competir por una senaduría en la siguiente elección por otra fuerza política, ahora con esta circunstancia menos podrá hacerlo, sería una absoluta incongruencia, aunque tampoco eso signifique que cuente con un nuevo apoyo para ser candidato a senador por el PRI.

La situación del senador Joaquín lo descarta de manera natural y contundente y abre la puerta como también habíamos apuntado anteriormente, a la eventualidad de negociar una delegación federal en el nuevo gobierno, que al menos le permita al todavía diputado federal seguir participando.

Pedro Joaquín no hará con su hermano Carlos, lo que hizo Humberto Moreira con su hermano Rubén, las condiciones y las personalidades son totalmente opuestas, Pedro Joaquín es un político profesional, que privilegia la razón por encima de las pasiones y los arrebatos, es un hombre acostumbrado y hecho para el poder, por eso la racionalización de su uso en el desempeño.

Habrá que apuntar finalmente en ese mismo sentido, que a pesar de que los grupos políticos locales esperan que la designación de Joaquín Coldwell como dirigente nacional de su partido, contribuya a la intención de romper el acuerdo para que Jorge Emilio González Martínez,  “el niño verde” sea candidato a senador por Quintana Roo de la alianza PRI/PVEM/PANAL tampoco es un escenario factible, ese acuerdo ya está firmado y avalado por el candidato presidencial Enrique Peña Nieto y no tendrá variación.

Es indiscutible que el nombramiento del senador Pedro Joaquín Coldwell, como presidente del comité ejecutivo nacional del partido revolucionario institucional, es magnífico para Quintana Roo, independientemente de lo que eso significa en la parte de la filiación partidista de la sociedad y la competencia electoral, siempre será una buena noticia que un coterráneo tenga éxito y que este además pueda implicar beneficios para el estado, sin embargo eso no significa que el hecho por si solo vaya a transformar radicalmente los acontecimientos locales, que necesariamente dependen de causas y efectos que se producen aquí.

En la siguiente entrega, por una razón evidente de espacio, tocara el turno al análisis del contexto de su nominación como presidente del PRI, porque mas allá de los efectos locales que ya hemos expuesto y que por supuesto, son del mayor interés local, están los principales que se relacionan con la estrepitosa caída de Humberto Moreira y los factores que influyeron para que quien toma las decisiones, Enrique Peña Nieto haya decantado los filtros a favor del senador quintanarroense.

Porque no se puede omitir que aun y cuando la decisión de despedir a Moreira ya estaba tomada con antelación, su substitución fue un asunto que obligo a reconsiderar estrategias y equipos, el cambio no estaba considerado en el guion original de la trama y fue producto de un escándalo, cuyo daño ya está hecho, para empezar en una disminución inicial de las preferencias que registran las encuestas de opinión de cara  al proceso electoral por la presidencia.

 

guillermovazquez991@msn.com

twitter@vazquezhandall

Etiquetas:   Política

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