. Se plantea
que la motivación humana y la conducta están regulados por el pensamiento,
donde estarían involucradas tres tipos de expectativas:
a) Las expectativas de la situación, en la que las consecuencias son
producidas por eventos ambientales independientes de la acción personal,
b) Las expectativas de resultado, que se refiere a la creencia que una
conducta producirá determinados resultados y
c) Las expectativas de autoeficacia, referidas a la creencia que
tiene una persona de poseer las capacidades para desempeñar las acciones
necesarias que le permitan obtener los resultados deseados
La autoeficacia influye en cómo la gente siente,
piensa y actúa. Respecto a los sentimientos, un bajo sentido de autoeficacia
está asociado con depresión, ansiedad y desamparo. Las creencias de eficacia
influyen en los pensamientos de las personas (autoestimulantes y
autodesvalorizantes), en su grado de optimismo o pesimismo, en los cursos de
acción que eligen para lograr las metas que se plantean y en su compromiso con
estas metas.
La autoeficacia se ha convertido en un constructo muy
importante e útil para la salud, psicología y las ciencias sociales en general,
ya que se relaciona con la voluntad y la capacidad de las personas para
participar en diversos aspectos de su comportamiento, como las conductas de
prevención y manejo de hábitos, enfermedades, etc.
La autoeficacia forma parte del autoconcepto y se desarrolla
en interacción con el ambiente social y el desarrollo de la identidad, dado que
en este proceso se adquieren conocimientos acerca de uno mismo y el mundo
externo, el desarrollo de competencias y la incorporación de un sentido de
eficacia personal.
Según como esta se desarrolla, se definirá una
determinada vulnerabilidad o resistencia al estrés y la capacidad de adaptación
a las demandas que implican las transiciones evolutivas, así como las que puede
significar vivir con una condición de enfermedad crónica.
En relación a las conductas preventivas en salud, los
individuos con alta autoeficacia tienen una mayor probabilidad de iniciar
cuidados preventivos, buscar tratamientos tempranos y ser más optimistas sobre
la eficacia de estos. Los estudios en enfermedades crónicas han demostrado los
efectos positivos de la autoeficacia percibida en el comportamiento de adhesión
en diferentes estratos etáreos, socio económicos- culturales. Además los
estudios indican consistentemente que las personas con alta autoeficacia
también tienen más probabilidad de evaluar su salud como mejor, estar menos
enfermos o depresivos, y recuperarse mejor y más rápidamente de las
enfermedades, que las personas con baja autoeficacia.
Este concepto cobra además vital importancia al demostrarse
que esta se determina, casi en su totalidad, en la infancia y, que influye la
mayoría de las conductas que emitimos. Un alto sentido de eficacia facilita el
procesamiento de información y el desempeño cognitivo en distintos contextos,
incluyendo la toma de decisiones y el logro académico.
Los niveles de Autoeficacia pueden aumentar o reducir
la motivación. Las personas con alta Autoeficacia eligen desempeñar tareas más
desafiantes, colocándose metas y objetivos más altos. Una vez que se ha iniciado
un curso de acción, las personas con alta autoeficacia invierten más esfuerzo,
son más persistentes y mantienen mayor compromiso con sus metas frente a las
dificultades.
En resumen, un concepto desconocido para la mayoría,
pero que aparece como piedra angular en las investigaciones de psicología
social, y sus aplicaciones a una gran cantidad de áreas, de los últimos 15
años. Fácil de desarrollar durante la infancia, integrarlo como obligación en
los contenidos educativos, suena más urgente que los mismos contenidos.