Felicidad Paradójica

Con este neologismo Lipovetsky sobre la sociedad del hiperconsumo se refiere a los fenómenos que engloban la etapa actual del capitalismo que ve ampliarse su abanico de opciones, que consulta portales y comparadores de costes, aprovecha las ocasiones de comprar barato, se preocupa por optimizar la relación calidad precio, el autor plantea en esta obra critica que ya hemos superado aquella etapa de consumidores pasivos sometidos a la seducción del mercado, además el autor desde hace años analiza lo que se ha considerado la sociedad postmoderna, con temas recurrentes como el consumo, el individualismo contemporáneo, la cultura de masa el hedonismo, la moda y lo efímero, el culto al ocio, la cultura como mercancía, el ecologismo como disfraz y pose social, se afirma que ha nacido una nueva modernidad que coincide con la civilización del deseo que se construyó durante la segunda mitad del siglo XX.

 

.
Esto ha generado cambios en los estilos de vida y las costumbres, con nuevas jerarquías de objetivos, formas de relacionarse con las cosas, el tiempo y uno mismo, ha reemplazado las expectativas del futuro histórico, hedonismos a las militancias políticas. Gilles Lipovetsky 2007Hemos pasado de una economía orientada hacia la oferta a una economía orientada hacia la demanda, que ve ampliarse su abanico de opciones, que consulta portales y comparadores de costes, aprovecha las ocasiones de comprar barato, se preocupa por optimizar la relación calidad precio.

Entre los temas o fases del ensayo acota el autor Las tres edades del capitalismo de consumo, fase I, “organización científica del trabajo”, búsqueda del beneficio por el volumen y la práctica del bajo precio, invención de la mercadotecnia de masas y el consumidor moderno: la marca, el envasado y la publicidad. Grandes almacene, fase II economía fordiana, “sociedad de la abundancia”, poder adquisitivo discrecional, reducir el tiempo de vida de las mercancías: sociedad de consumo de masas. “La seducción reemplaza a la coerción, el hedonismo al deber, el gasto al ahorro, el humor a la solemnidad, la liberación a la represión, el presente a las promesas del futuro. Fase III, el consumo privatizado, el hiperconsumo: comercialización desinstitucionalizada, subjetiva y emocional. Búsqueda de la felicidad privada.

En este contexto, no buscamos ya la solución a nuestros males en nuestros recursos interiores, sino en la acción de tecnologías moleculares que, además, tienen efecto adictivo. El individuo deseoso de dirigir o rectificar a su gusto su interioridad se transforma en individuo “dependiente, Las razones para tener esperanza no han caducado: a pesar de la inflación de necesidades comercializadas, el individuo sigue viviendo para algo más que para los bienes materiales pasajeros. Los ideales del amor, la verdad, la justicia y el altruismo, Por este motivo, la era de la felicidad paradójica reclama soluciones igualmente paradójicas. Está claro que necesitamos menos consumo, entendiendo éste como imaginario multiplicador de la satisfacción. Pero por otro lado también necesitamos más consumo: para que retroceda la pobreza, pero también para ayudar a la tercera edad, para mejorar las condiciones de la salud pública, para utilizar mejor el tiempo y los servicios, abrirse al mundo, saborear experiencias nuevas.

En lo consecutivo del futuro de una nueva economía y una nueva cultura del consumo no quiere decir un corte de la historia. La sociedad del posconsumo de masas debe entenderse como una ruptura dentro de la continuidad, un cambio de dirección con el mismo fondo.

Es por ello que las industrias y servicios ponen hoy en prácticas lógicas de opción, estrategias de personalización de los productos y los precios, la gran distribución cultiva políticas de diferenciación y segmentación, pero todos estos cambios no hacen más que aumentar la comercialización de los modos de vida, incentivar un poco más el frenesí de las necesidades, dar otra vuelta de tuerca a la lógica del que el último medio siglo concretó ya con el éxito que todos conocemos.

 En este aleteo de ideas básicas del ensayo de su funcionamiento y su impacto en la vida la civilización consumista se distingue por el lugar central que ocupan los deseo de bienestar y la búsqueda de una vida mejor para uno y los suyos. La gente se declara feliz por las inquietudes, decepciones las inseguridades sociales, y personales aumentan. Son estos aspectos los que convierte la sociedad hiperconsumo en la civilización de felicidad paradójica. Como diría Sophie peters la sociedad de consumo sería más bien la consecuencia de nuestras decepciones somos cada día más feliz y tenemos lo que necesitamos pero menos satisfecho de la vida

Para finalizar y no esto fuera de lo relacionados al estudio de organización comunitaria cada día las necesidades insatisfechas, la búsqueda de un mayor consumo individualizado y la poca cultura de consumo y estrategias para obtener consumo óptimo. Lo que es verdadero para la sociedad lo es para el individuo: el hombre avanza hacia un horizonte que se diluye mientras cree aproximarse, ya que toda solución plantea nuevos dilemas. Hay que inventar la felicidad continuamente lo único que sabemos es pilotar con ayuda de instrumentos y rectificar continuamente, con más o menos éxito. 

UNETE



Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF

  • linkedin facebook twitter
  • ©reeditor.com
  • Todos los derechos reservados
  • Avisos Legales