Metamorfósis del amor

Retomando el somero análisis que se intentó dar sobre la carencia del amor, hubo una confusión del significado presentándolo como una forma de poder.

 

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Si bien, no se omite el hecho de que el concepto se ha utilizado como herramienta para consagrar la desigualdad, reforzar la dependencia, obediencia y la exclusión.Pero esa connotación se guardará para un análisis más profundo, por el momento se intentará proponer un significado del amor en común, capaz de abarcar el aspecto personal y social.

La maleabilidad del concepto permite comprenderlo de diversas maneras; se nos ha enseñado o hemos aprendido que el amor existe como un intercambio placentero, es una manera de demostrar, de actuar personal hacia otra persona, pero poco o casi nada se nos enseña sobre el amor propio. Esta característica desarrolla la idealización del amor como un estado donde se logra la completud de la existencia humana; el amor asegura la permanencia y lo certero pero también es doloroso, agotador, carente.

Y aunque algunos de esos adjetivos componen el significado, el concepto que no lo fragmenta en bueno y malo es el que Peck aporta: “define el amor como la voluntad de extender el propio yo para favorecer el crecimiento espiritual (dimensión más íntima de nuestra realidad donde mente, cuerpo y espíritu son todo en uno) de uno mismo o el de alguna persona.

El amor está en los gestos y conductas a través de las cuales se expresa; es un acto de voluntad que comprende tanto una intención como un acto, la voluntad expresa la elección. Para amar de verdad tenemos que aprender a combinar varios elementos: (auto)cuidado, (auto)afecto, (auto)reconocimiento, (dignidad)respeto, (auto)compromiso, y (auto)confianza.

Asimilar el amor en nuestras vidas es un trabajo complejo, pues se dió por sentado su existencia y significación en nuestra realidad; pero no imposible. Se debe partir de la conciencia, distinguir cómo nos relacionamos con nuestro entorno, el tipo de relaciones que mantenemos con los demás y cómo estas aportan al crecimiento personal.; identificar nuestros placeres y satisfacerlos por nosotros mismos, integrar una completud propia para poder extenderla con otra energía. Muy pocas personas reconocen la importancia del amor y adaptan el término como mejor les favorezca para obtener el dominio, control, cuidados, servicio, comodidad y satisfacción meramente propia.

Distinguir el amor como una voluntad e intención para favorecer el crecimiento de uno mismo y hacia lo demás permite construir nuevas realidades más placenteras. Con esta conclusión no se pretende crear otra idealización del amor como un estado emocional perfecto, sino demostrar que la violencia y el sufrimiento no pueden ser posibles en el amor, que el amor eterno será el propio y debemos atenderlo con especial énfasis, que no es un estado emocional lineal y sencillo, y que el capitalismo y el patriarcado se sirven de la deformación que ambos construyeron de su significado en nuestras vidas. 

UNETE



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