el paradigma social de las diferentes etapas del consumo

EL Paradigma Social de las diferentes etapas del consumo                  emocional, hasta una felicidad paradójica

 

. María Elena Bermúdez Lugo

Hablemos un poco sobre el paradigma social de las diferentes etapas del consumismo emocional, hasta una felicidad paradójica Gilles Lipovetsky habla sobre esto en su libro “La Felicidad Paradójica” el autor advierte sobre una sociedad de consumo, Para el autor Zygmunt Bauman , dice bajo la premisa de la realidad liquida es un nuevo estadio social donde la condiciones de vida se encuentra marcada por la incertidumbre y donde ya es para siempre. En este contexto, Zygmunt Bauman analiza los pormenores de una sociedad que a transitado de la producción al dominio extremo, destacando que esta mudan san emociona de cualquier intento cohesión social .En la sociedad de consumidores nadie puede convertirse en un sujeto sin antes convertir en producto, y nadie puede preservar su carate de sujeto si no se ocupa de resucitar, revivir, realimentar a perpetuada en sí mismo la casualidades y habilidades que se exigen en todo producto de consumo.

Para comprender la tesis del autor Bauman es necesario relacionarla con su obra reciente :(La metáfora de la modernidad liquida ) el sociólogo de origen polaco plantea entender la diferencia entre lo solido y lo liquide: los fluidos se desplaza con facilidad ,fluye , se derrama , se desbordas, salpica, se vierte ,se fritan, gotean , y inundad , chorrea, mana, exuda; a diferencia a lo solido no es posible detenerla sortean disuelven a ortos y se filtran a través de ellos en papándolos .Emerge incólumes se sus encuentro con lo solido tras el encuentro sufren un cambio : humedecen o se empapan.

Cuando hablamos de la emoción y las emociones ¡aquel nos referimos ¡ desde la psicología se entiende ala emociones como una fusión y se discute dos posiciones . La posición evolucionista sostiene que las emociones son las emociones son naturales y la posición ecologista plantea el carácter social de las emociones estas dos corrientes dirigen un discurso no solamente dentro psicología si no también dentro el ámbito científico.

De esta relación individualista con el cuerpo. Los sujetos pueden elegir su estado de ánimo, controlar sus vivencias cotidianas, ser dueños de las eventualidades emocionales, y para ello, recurren a medicamentos psicotrópicos cuyo Desde la antigüedad, alcanzada entre 1880 y la segunda Guerra Mundial, marca la iniciación de la sociedad de consumo. Son los años de la producción a gran progresión y de la puesta a punto de las máquinas de fabricación continua que producen bienes con vocación de constancia. Hacia 1950 surge un nuevo ciclo auténtico de las economías de consumo, donde la capacidad de producción se desarrolla de tal forma, que se genera una transformación social que da lugar a la aparición de la sociedad de consumo de aglomeraciones. Se abren supermercados, centros comerciales, hipermercados y el orden económico se rige por los principios de persuasión y de lo perecedero. Caen las antiguas tenacidades culturales y se expande la sociedad del deseo. La sociedad se presenta con una nueva categoría de objetivos y una forma diferente de relacionamiento; el entretenimiento y la prosperidad se constituyen en monedas de intercambio con las militancias y ímpetus revolucionarias de períodos anteriores. En la tercera etapa, a finales de los 70, la vida de las sociedades desarrolladas no hace sino acumular signos de placer y felicidad.

Por lo tanto, las personas de pocos recursos no podían obtener para gozar de esos privilegios, utensilios caseros, que la solicitud total de bienes industriales era muy pequeña. Efecto los que más consumían productos industriales erar la nobleza y el clero, pues sus rentas eran grandes, otros grandes consumidores eran la burguesía urbana, enriquecida con el comercio, pero el número de nobles, clérigos y ricos comerciantes era muy pocos

. Las cirugías estéticas, las fecundaciones in vitro o el consumo de psicotrópicos son ejemplos que proponen gestionar los problemas existenciales consumo no deja de crecer. A medida que se afirma el principio de soberanía personal sobre el cuerpo, el individuo confía su suerte a la acción de sustancias químicas que modifican sus estados psicológicos desde el exterior, sin análisis ni trabajo subjetivo, ya que sólo cuentan la eliminación inmediata de los desajustes (fatiga, insomnio, ansiedad) con la mayor eficacia posible y el deseo de producir estados afectivos “por encargo”. El autor dirá que la gente se declara mayoritariamente feliz, a pesar de que la infelicidad sexual persiste y las incitaciones al hedonismo están por todas partes: inquietudes, decepciones, inseguridad

La sociedad exalta los referentes del mayor bienestar, de la armonía y el equilibrio y, por el otro, se presenta como hipertrofiada e incontrolada, poseedora de un orden bulímico que lleva al extremo y al caos. Los perjuicios son dobles: afectan tanto al orden subjetivo de las existencias como al ideal de justicia social.

El individuo sigue viviendo para algo más que para los bienes materiales; no han desaparecido los ideales de amor, verdad, justicia y altruismo, no se perfila ningún nihilismo total. Dirá que la felicidad paradójica reclama soluciones igualmente

paradójicas. Tal vez sea el momento de la regulación y la moderación, tal vez sea un tiempo destinado a potenciar motivaciones menos dependientes del mercado, pero que nadie se llame a engaño: se requiere de más consumo para que retroceda la pobreza, para ayudar a la tercera edad, para mejorar la salud pública. Nada destronará la creciente hegemonía del mercado ni el alud de nuevos productos con un ciclo de vida cada vez más breve

Impacta de la ciencia y el avance como la innovación de la vida acostumbrada han irrumpido ideológicamente diversas esferas de la cotidianeidad ejerciendo efectos homogeneizadores; han logrado desaparecer formas de vivir ancestrales y otras, provocando un único modo material de realización de la vida, erigiendo un supuesto criterio de progreso civilizatorio, a pesar de una sustentable dependencia y consiguiente disminución de la socio diversidad. Anhelo una nueva jerarquía de valores, donde los sujetos cedan paso a otras prioridades, a un nuevo imaginario de la vida en sociedad y del buen vivir.

 

UNETE



Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF

  • linkedin facebook twitter
  • ©reeditor.com
  • Todos los derechos reservados
  • Avisos Legales